‘Neverwhere’, los mundos de Gaiman

Neverwhere portada

Si bien la lectura de ‘Sandman’ fue una asignatura pendiente hasta que en mi tebeoteca encontraron acomodo los cuatro Absolutes con los que DC recogió los setenta y cinco números recoloreados de la magna obra de Neil Gaiman, ni tan postergada lectura supuso mi primer contacto con el mundo del Señor de los Sueños —algún número suelto había leído muchos años atrás sin que me llegará a enganchar del todo— o, mucho menos, con el cuerpo de lo producido por el escritor inglés tanto en cómic como en literatura. De hecho, si mal no recuerdo, creo que lo primero que abordé de la tebeografía del artista, y lo que hizo que terminara rindiéndome a la evidencia de su genio indiscutible, fue la magistral ‘Stardust’, ese espectacular cuento para adultos ilustrado de forma sublime por Charles Vess al que ya le han «caído» como dos o tres lecturas en los tres lustros que hace que forma parte de las estanterías de mi hogar.

Desde ‘Stardust’, como decía, todo lo que halla llevado el nombre de Gaiman en cómic ha sido devorado con desaforada pasión por este redactor, y la primera vez que ‘Neverwhere’ vio la luz en su edición americana no fue una excepción. No revisada desde entonces —y de eso hace más de diez años— la nueva edición que ECC le dedicaba no hace mucho a tan fantástico trabajo es una ocasión de lo más propicia para volver a deleitarse con una historia que fue primero serie de televisión, después novela y, nueve años tras su publicación en letra impresa, conoció la adaptación a viñetas con la que Mike Carey y Glenn Fabry demostraron que, pese a contar con la iconografía ya generada por la producción de la BBC, era posible interpretar el mundo imaginado por Gaiman y dar una visión definitiva del mismo.

Porque si hay algo en ‘Neverwhere’ que supera con creces a su contrapartida televisiva —y por momentos a la portentosa prosa del escritor de Portchester— es la capacidad de Fabry para dar respuesta hasta a la más alocada descripción salida de la pluma de Gaiman y lograr que parezca un elemento natural más del caleidoscópico universo que el guionista crea con ese «Londres de abajo». Para los que no estéis familiarizados ni un ápice con aquello en torno a lo que gira la historia, ‘Neverwhere’ nos presenta a Richard Mayhew, un hombre simple con una vida simple que está a punto de descubrir que hay otro mundo paralelo al nuestro poblado por todos aquellos que éste fue olvidando.

Neverwhere interior

Concepto éste que un lustro después de la serie de la BBC será reinterpretado por J.M.Straczynski en su magna ‘Midnight Nation’ —y que en cierto modo también se podría rastrear en el ‘Wanted’ de Mark Millar—, es el encuentro de Mayhew con Pórtico, una joven perteneciente a ese otro Londres con la habilidad de abrir puertas a cualquier lugar, el que introducirá al gris oficinista en una aventura en la que despiadados asesinos, ángeles, un marqués sin rostro, una cazadora letal, una bestia inmunda y una llave de gran poder serán los elementos con los que Gaiman primero, y Carey después, jueguen para configurar una lectura a la que epítetos como imaginativa o apasionante se le quedan algo cortos.

Y si un alto porcentaje de la responsabilidad sobre la grandeza de la narración habría que verterlo obviamente sobre Gaiman, no podemos dejar de lado la soberbia labor de reinterpretación que Mike Carey hace sobre el profuso texto original y las tres horas en las que se extendían los seis episodios de la serie de televisión: leer el cómic después de ver la serie es la mejor forma de poder valorar en lo que cabe un esfuerzo que se salda con una mayor coherencia narrativa que su predecesora de imagen real, con unos diálogos que no se sienten tan impostados como los de ésta y en el terreno visual, ya lo decía antes, con una muy superior calidad en lo que a visualización del imaginario creado por Gaiman se refiere.

Porque aunque la producción de la BBC es meritoria, hay dos defectos de forma que las viñetas que aquí podemos disfrutar no tienen. Primero, el que la serie date de 1996, con las muchas limitaciones que en aquellos momentos rodeaban a un vehículo televisivo en lo que a materia de efectos visuales respecta. Segundo, el que se note a la legua que la inversión en ella no fue excesiva y que su acabado sea comparable, qué sé yo, a uno de los peores capítulos de ‘Dr.Who’. Pero, como digo, ‘Neverwhere’, el cómic, carece de dichas trabas, y el arte de Glenn Fabry —que siempre me había parecido muy estático en sus trabajos anteriores— encuentra aquí su mejor versión. Una lectura obligada para todos aquellos que quieran saber porque al hablar de Neil Gaiman solemos volvernos tan «majaretas» por estos lares.

Por cierto, antes de que os vayáis, si podéis rastrearla —cosa que desconozco— os recomiendo encarecidamente la versión radiofónica que BBC Radio 4 emitió en 2010 con las voces de James McAvoy, Natalie Dormer o Brian Cumberbatch. Bestial.

Neverwhere

  • Autores: Mike Carey y Glenn Fabry
  • Editorial: ECC
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 224 páginas
  • Precio: 20,90 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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