‘Mary Shelley: La muerte del monstruo’, entre la realidad y la ficción

Si fascinante resulta en cada nueva aproximación que se le puede hacer, una nueva lectura de ‘Frankenstein; o, el Prometeo moderno’ —a este particular recomendaría a todos encarecidamente hacerse con la edición ilustrada por Bernie Wrightson que Planeta dedicó a la inmortal novela, simplemente exquisita—; más aún lo es acercarse a la biografía de Mary Shelley, una mujer que con tan sólo diecinueve años supo insuflar vida al monstruo por antonomasia de la historia de la literatura universal —con permiso de cierto vampiro, claro— y cuya existencia estuvo marcada por las personas que la acompañaron en su tránsito por este mundo —sus padres y su marido, sobre todo—, por la tragedia, la incomprensión y por haber nacido en una época en el que el papel de la mujer más allá del matrimonio comenzaba a verse por el género femenino como una auténtica lacra.

Todo ello sirvió de caldo de cultivo para que la torturada psique de la joven escritora diera, alentada por el ambiente en el que se desenvolvió la reunión en la villa Diodati y por la idea de Lord Byron de que los allí presentes escribieran una historia de fantasmas—atención a los homenajes a ‘Remando al viento’, la cinta de Gonzalo Suárez de 1988 que narraba los acontecimientos allí acaecidos—, con el relato del monstruo confeccionado a base de retales de otros hombres al que el poder del rayo dará horrenda vida. Desposeído con el tiempo de su verdadero ser, resulta especialmente brillante asistir a la defensa de la criatura que Julio César Iglesias y Raquel Lagartos hacen en ‘Mary Shelley: La muerte del monstruo’, un volumen brillante, cargado de poesía y impregnado de principio a fin de ese espíritu romántico del que fuera enorme exponente Byron, que saca belleza de la tragedia y nos embarga el corazón de emoción.

Una emoción, qué duda cabe, que aquí se centra en Mary Wollstonecraft Shelley, en sus pérdidas vitales —dio a luz cuatro veces y sólo su último hijo sobrevivió a una prematura muerte— y en el frágil estado de ánimo que la llevaría a primero, crear al monstruo engendrado por Víctor Frankenstein y, después, a renegar de él a la chita callando para garantizar que su hijo pudiera llevar una existencia tranquila. A este particular, y más que ningún otro recurso a lo largo de un volumen narrado con presteza y sencillez por Lagartos a través de su delicado trazo, llaman la atención sobre sí mismas las imaginarias conversaciones que mantienen autora y creación, y la forma en la que, a través de sus voces, el guionista habla del frágil estado mental por el que siempre navegó la escritora inglesa. Cerrando con unas páginas en las que, de nuevo, honda es la emoción que hará presa del lector, la adquisición de ‘Mary Shelley: La muerte del monstruo’ es cosa obligada para todos aquellos que alguna vez se hayan dejado llevar por la portentosa prosa de la escritora que tan profundo holló en la historia de la literatura de todos los tiempos.

Mary Shelley: La muerte del monstruo

  • Autores: Julio César Iglesias & Raquel Lagartos
  • Editorial: Diábolo Ediciones
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 176 páginas
  • Precio: 12,30 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector apasionado. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de adopción. Treintañero para cuarentón. ¡Ah! y escritor compulsivo tanto aquí como en Blog de cine.

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