‘Marvel Must Have: El guantelete del infinito’, mi primera vez

Muchas son las ocasiones en las que este redactor ha tirado de memoria para ubicar la reseña de una lectura lustros o décadas antes y, después, llevar dicho hilo de pensamiento hasta la actualidad para opinar sobre el tebeo en cuestión. Pero lo que nunca creo haber hecho es hablar única y exclusivamente de un cómic desde el relato del pasado sin hacer mención alguna a impresiones presentes. Y como quiera que la ocasión la pintan calva puesto que esta entrega del Marvel Must Have de Panini tiene un significado muy especial en mi recorrido como lector de tebeos, lo que vais a encontrar en las siguientes líneas es un paseo en toda regla por recuerdos y experiencias de hace tres décadas. Avisados quedáis.

He dicho en más de una entrada que mi acceso al mundo del noveno arte, más allá de los muchos escarceos que durante mi infancia hubo con Astérix, Tintín y algo del mundo de Bruguera, tuvo lugar en el momento en que sostuve en mi mano el primer ejemplar de la serie roja de ‘Dragonball Z‘. Tal fue la impresión que causaron en mi aquellas páginas de Akira Toriyama que aún tengo un recuerdo muy vívido del olor de aquellas páginas y de las incontables veces que leí, releí y releí un tebeo que, hoy, casi treinta años más tarde, sigue imperturbable como uno de mis «all-time favourites».

Tras él, y todo el manga que vino con él, la apertura hacia otros horizontes fue tímida, contenida y sólo de la mano de muy contados cómics, entre los que estuvieron los compases iniciales de Image en España, que a ver quién era el guapo que, con poco bagaje en el mundillo, se resistía a la espectacularidad de los logos metalizados, el papel satinado, el espectacular colorido de los primeros ejemplares de ‘Spawn‘, ‘Youngblood‘, ‘WildC.A.T.S‘ o ‘Savage Dragon‘; la muerte de Superman porque, con el bombo que se le dio, era imposible no acercarse a ella; y, por supuesto, en terrenos de La Casa de las Ideas, tanto ‘Marvels‘, algo que ya comenté en su momento, como este ‘El guantelete del infinito‘, primera vez que un lector con nulo recorrido en el vasto universo Marvel se asomaba a un crossover...vamos, el equivalente a lanzarse de cabeza a una piscina vacía y esperar no salir damnificado.

Curiosamente, por más que no tenía ni la más remota idea de quiénes eran la práctica totalidad de los personajes —me sacabais de Hulk, Spiderman, Iron Man, Thor y el Capitán América y me perdía por completo—, de dónde venían, cuál era el origen de todo lo que Thanos pretendía conseguir con las gemas y el guantelete —porque de algún sitio tenía que venir—…por más que contaba con todas esas trabas, disfruté como un enano de aquellos seis cómics en formato prestigio que Fórum publicó entre mayo de 1992 y marzo de 1993 y que, con valor facial de 300 pesetas, supusieron encontrarme por primera vez con mi admirado George Pérez y con un Ron Lim al que nunca supe valorar, cabreado como quedé cuando sus lápices vinieron a sustituir a los de Pérez y nadie había a quién acudir para saber el por qué de tan desagradable sustitución.

Pero así eran las cosas en aquellos años, tanto en cuestión de desinformación como en el hecho de que abordar la lectura de un tebeo era hacerlo «por donde lo pillaras» sin importar mucho que hubiera lustros y más lustros de continuidad por detrás: tu imaginación y las ganas que le ponías a cada libreto de 24 páginas eran tan desmesuradas que atender a las típicas acotaciones de los editores recordando en qué número pasado había salido tal personaje u ocurrido tal evento no hacía sino aumentar la fascinación por descubrir, cuanto antes mejor, todo aquello que el pasado de la editorial había ofrecido. Muchos serían los años que tardaría en hacerlo y muchos los dineros invertidos, las horas destinadas a lectura, las alegrías por los incontables descubrimientos y las decepciones por los considerables «meh» a lo largo del camino. La vida de un coleccionista de cómics. Ni más. Ni menos. ‘Nuff said!!!

Marvel Must Have: El guantelete del infinito

  • Autores: Jim Starlin, George Pérez y Ron Lim
  • Editorial: Panini
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 272 páginas
  • Precio: 15 euros

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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