‘Marvel Gold Iron Man Vol. 2: ¡Por la Fuerza de las Armas!’, no hace falta mucho más si Colan dibuja

Hay que ver lo molón que resulta ver en pantalla al bueno de Robert Downey Jr  interpretar a Tony Stark, un tipo de lo más ocurrente y “salao” ante cualquier situación, por mala y peligrosa que pueda parecer. Este es un claro ejemplo de la influencia que ha tenido la gran pantalla en los comics y los personajes de toda la vida, un proceso que ha terminado por trasladar al papel impreso lo que la gente más ha disfrutado del Universo Cinemático Marvel. No pasa nada ya que esto, por muy románticos que nos queramos poner, no deja de ser otro negocio y, como tal, tiene que seguir la fórmula que más pecunio reporte, así que… Pero el señor Stark no siempre ha gozado de ese aura de magnificencia, solo hay que echar un vistazo a las primeras aventuras que vimos en la anterior entrega, unos tebeos donde se presentaban personajes, situaciones y entorno, ya fueran amigos o enemigos.

Han pasado los años y mucho de todo lo mostrado ahí ha quedado olvidado por lo ridículo y poco carismático de su planteamiento, una pequeña contrariedad que se fue subsanando gracias a autores como el que aterriza en este ‘Marvel Gold Iron Man Volumen 2: ¡Por la Fuerza de las Armas!’ ¿Y quién es el encargado de insuflar toda esta ilusión en el respetable? Pues un dibujante de esos que, tan solo con ver su nombre aparecer en los créditos de cualquier obra, ya es motivo más que suficiente para lanzarse de cabeza hacia el tebeo en cuestión: Gene Colan. La llegada del autor nacido en El Bronx a la franquicia del vengador dorado supuso un cambio más que interesante en el terreno visual. Y tenemos que tener en cuenta una cosa, a pesar de la calidad mostrada en estas páginas, su estilo mejoraría aún más hasta alcanzar a su zenit en “La Tumba de Drácula”. No fue casualidad su entrada en Marvel puesto que ya había trabajado para Timely Comics, así que ponerse a las órdenes de Stan Lee fue algo medianamente esperable.

En lo referente al dibujo, ya saben, Colan es de los que aguantan bastante bien el paso del tiempo. Pero, ¿y los guiones? Aquí entramos en terreno algo más pantanoso. El trabajo de Stan Lee y más tarde, aunque en menor medida, Roy Thomas y Archie Goodwin, sí puede verse afectado por esa ingenuidad tan característica de los tebeos de aquellos años. Algunas de las tramas que aquí se pergeñan no pueden ser más estrambóticas, por no hablar de enemigos que rozan lo paródico. Si a todo esto le añadimos ciertas pinceladas políticas que desentonan un poco (el verse ante el Senado de los Estados Unidos por airear secretos de Empresas Stark no tiene precio), muchos pueden echarse para atrás a la hora de acercarse a este Omnigold, aunque, sinceramente, aquí ya sabemos a lo que venimos y a nadie va a coger por sorpresa. Sobre todo si tenemos en cuenta que en su interior nos vamos a encontrar a Namor o al Capitán América, villanos como El Hombre de Titanio, El Fundidor, El Hombre Topo, Latigazo o, el que terminaría siendo la némesis más importante de nuestro héroe, El Mandarín. ¿Ven? Todo no podía ser negativo. Una lectura que encantará a los aficionados más nostálgicos del lugar pero que, si queremos disfrutar de una etapa mítica gracias al nacimiento de una estrella como es Gene Colan, no deberíamos dejar pasar nadie. Al fin y al cabo, esta línea Marvel Gold tiene su mayor atractivo en este tipo de volúmenes, valor histórico y desenfreno marvelita como solo Stan Lee y compañía sabían ofrecer.

[Grade — 8.50]

Marvel Gold Iron Man Vol. 2: ¡Por la Fuerza de las Armas!

  • Autores: V.V.A.A.
  • Editorial: Panini Comics
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 456 páginas
  • Precio: 39.95 euros

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Mario de Olivera @fancueva

No sé si el médico que ayudó a mi madre a traerme al mundo me dio un cate en el culo o directamente me arrimó un Spiderman. Lo que sí tengo claro es que desde que tengo uso de razón siempre he tenido un tebeo entre las manos. Por el camino se fueron añadiendo más aficiones que me convierten en un devorador de series, películas y algún que otro libro. Jugador “devezencuandero” a lo que me pongan por delante, siempre y cuando medie el machacamiento de zombies o de ejércitos plagados de magos y orcos, intento estar siempre liado con cualquier actividad lúdico-frikoidal que haga mi existencia sevillana algo más agradable y entretenida. Oh yeah!

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