‘Lost girls’, la provocación como arte

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Antes que nada, y como aviso a aquellos cuya sensibilidad pueda ser herida, hay que aclarar que ‘Lost girls‘ es un tebeo pornográfico en toda regla. Nada de erótico. No. Aquí, el sexo, tanto visual como narrado, es utilizado por Alan Moore y Melinda Gebbie sin ningún tipo de pudor ni atadura durante un noventa por ciento de la lectura, dando el matrimonio un repaso completo a la práctica totalidad de las prácticas sexuales que uno pueda imaginar: desde la «normalidad» de la heterosexualidad o la homosexualidad (ya sea entre hombres o mujeres) hasta las «desviaciones» como la zoofilia, lluvia dorada, sadomasoquismo, fetichismo, bondage, menage a trois/quatre, orgías, incesto, sexo entre adultos y adolescentes…todo tiene cabida para un Moore cuyos intereses no van en ningún momento orientados a sancionar una práctica en favor de otra, ni a juzgar la moralidad o inmoralidad (recordemos que durante muchos años, el escritor y la que ahora es su esposa, compartieron lecho con la amante de esta) de una condición, la sexual, tan natural en el ser humano.

Lo que si parece que intenten el artista inglés y su mujer con ‘Lost girls’ es, por una parte, servir de polémico acicate para las constreñidas y estrechas moralidades norteamericanas y, por la otra, construir un vehículo lo suficientemente llamativo para conseguir exorcizar la gran mayoría de los demonios que con nombres como culpa o vergüenza azotan nuestro sentido del decoro a la hora de hablar o pensar acerca de sexualidad.

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Lo primero lo consiguen sobradamente habiendo levantado ampollas entre los sectores más conservadores en este mundillo y logrando, como ya ha pasado con tantos tebeos en Estados Unidos, que los libreros no se atrevieran a exponerlos e incluso venderlos por miedo a una acusación legal de corrupción de menores o vaya usted a saber qué. Lo segundo, y verdaderamente fascinante, es lo que vamos a intentar desgranar en los siguientes párrafos.

De entrada, el argumento de ‘Lost girls’ resulta bastante simple: en las postrimerías del asesinato del Archiduque de Austria y posterior comienzo de la Primera Guerra Mundial, tres mujeres de muy diferente condición se encuentran en un carísimo hotel austríaco. Ellas son, Alicia, una madura con tendencias sexuales claramente inclinadas hacia las mujeres. Dorothy, una joven norteamericana proveniente de Kansas que viaja por primera vez a Europa y a la que le encanta el sexo. Y Wendy, de treinta años, casada con un hombre veinte años mayor que ella y cuya situación sexual está lejos de ser satisfactoria. El encuentro de las tres, los intercambios de sus experiencias con el sexo y aquellas que vivirán juntas en el lujurioso establecimiento será el motor que impulse la historia.

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La genialidad de Moore es que las tres mujeres sean en realidad unas versiones adultas de la Alicia de Lewis Carroll, la Dorothy de Frank L. Baum y la Wendy de J.M.Barrie, y que a lo largo de los tres volúmenes editados de forma primorosa por parte de Top Shelf (en una edición calcada con precisión por Norma), el relato de sus avatares sexuales no sea más que un reflejo perverso de aquellas imágenes icónicas que uno guarda en su memoria acerca de los momentos más llamativos de uno u otro cuento.

Ejemplos sueltos de lo que Moore es capaz de retorcer los personajes originales de ‘Alicia en el país de las maravillas‘, ‘El mago de Oz‘ o ‘Peter Pan‘ son el que el Conejo Blanco del cuento de Carroll sea ahora un amigo del padre de Alicia que abusa de ella con catorce años; que el Espantapájaros, el León o el Hombre de Hojalata sean granjeros a los que Dorothy usa en su búsqueda constante de satisfacción sexual; o que el Capitán Garfio de Barrie sea un pervertido que disfruta abusando de menores y que terminará manteniendo relaciones con Wendy y Peter.

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Por si estas trastocadas/trastornadas/trasnochadas lecturas de los personajes clásicos no fueran suficientes, Moore, apoyándose en una titánica labor gráfica por parte de Gebbie (capaz de asimilar mil y un estilos a través de un trazo a veces dubitativo a veces muy efectivo), nos ofrece todo un recital de segundas y terceras lecturas/sentidos en la práctica totalidad de las páginas: cuando el texto nos está contando una cosa, el primer plano de la narrativa visual nos relata una muy diferente, llegándose incluso en ocasiones a contar con el apoyo de un tercer nivel de percepción en el fondo de las viñetas o en la forma en la que estas están estructuradas en la página. Al segundo respecto, resulta llamativo observar la pasión del creador de ‘V de Vendetta‘ por seguir jugando con la simetría que tanto usó en ‘Watchmen‘, siendo la estructura de muchas páginas palíndromos perfectos de otras y componiéndose de idéntica manera cada capítulo dedicado a las diferentes protagonistas.

En relación a esa abundancia de capas con las que se trufa la lectura, resultan llamativos muchos ejemplos, desde esa magnífica visualización del estreno de ‘La Consagración de la Primavera‘ de Stravinsky y la dualidad de lo que la orquesta va dictando con lo que los deseos de las tres van aflorando, hasta esas páginas en las que se pone claramente de manifiesto la frialdad de la relación íntima entre Wendy y su marido (mientras ellos mantienen una conversación de lo más frívola, sus sombras se entregan apasionadas al sexo); pasando por el primer y último capítulo de la narración que, visualizados a través de la imagen en el espejo de Alicia, dan una idea clara del ejercicio mental al que Moore nos somete: lo que vamos a leer son meros reflejos de la realidad, acaso prostituidos por la fantasía del autor a la que, durante el transcurso de la narración, iremos vertiendo nuestras propias experiencias para mirar de una manera u otra a lo que ‘Lost girls’ pretende transmitirnos desde las muchas dualidades que entre lo real y lo onírico van dándose la mano.

Una lección magistral de cómo hacer un GRAN cómic nadando a contracorriente.

Lost girls

9TOUR de FORCE
  • Autores: Alan Moore y Melinda Gebbie
  • Editorial: Norma
  • Encuadernación: 3 vols. Cartoné con sobrecubiertas
  • Páginas: 104/112/112
  • Precio: 23 euros c/u

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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