‘Los peludos de Alaska 1’, los perros de la guerra

Los peludos de alaska

Hace muy pocos días, al hablar de ‘Los hijos de la libertad’, afirmaba que no parece que los humanos estemos dispuestos a olvidar aquellos seis años en los que una gran parte de nuestro planeta estuvo sumida en una guerra de proporciones mundiales que se cobró innumerables millones de vidas. Pero es que tampoco deberíamos perder de vista que el pasado 2014, se celebraba la infame efeméride del centenario del comienzo de la primera guerra considerada de escala global, una «Grande» —como comúnmente suele denominarse— que ya fue recordada durante el transcurso del año con cuantiosos proyectos de múltiples disciplinas y que en el noveno arte encontraba muestras tan espléndidas como ‘El Folies Bergere’ de Zidrou y Porcel o ese soberbio «cómic» —aunque más bien habría que hablar de ilustración— desplegable sobre el primer día de la batalla del Somme que es ‘La Gran Guerra. 1 de Julio de 1916’ de Joe Sacco

A ellos venía a unirse el pasado mes de agosto (en su publicación original en Francia) este primer volumen —de los cuatro o cinco que su guionista afirma que podría llegar a alcanzar la historia si las ventas acompañan— de ‘Los peludos de Alaska’ que Spaceman Books nos traía en una de sus cuidadas ediciones hace cuestión de un par de semanas. Antes que nada, creo de justicia valorar desde éstas líneas la labor que el nuevo sello apadrinado por Sandro Mena —que recordemos, ya realizó un extraordinario trabajo al frente de la extinta Ninth Comics— está haciendo desde que apareciera en diciembre del año pasado, ya no sólo por la incuestionable calidad de producción que detentan todos sus álbumes, sino porque hasta el momento todos los títulos que nos han traído son, como poco, muy interesantes —cuando no, imprescindibles.

Volviendo a ‘Los peludos de Alaska’, la historia que aquí enhebran Michael Delbosco y Daniel Duhand se basa en hechos reales acaecidos en los comienzos de la contienda cuando el ejército francés decidió crear una unidad formada por 400 perros polares y 60 trineos traídos de la norteña región del continente americano. Ahora bien, como aclara el volumen en su primera página, que nadie se piense que el título hace alusión a los citados canes, ya que en realidad es una expresión que se acuñó para hacer referencia a los soldados que luchaban en las trincheras y que, debido a las condiciones de vida en las mismas, siempre tenían largas barbas y cabellos.

Intensa, coral y de gran verismo, la historia contada por el tándem de guionistas cubre en este primer volumen lo que podría ser interpretado desde el punto de vista cinematográfico como el primer acto, esto es, presentación de personajes y planteamiento del marco —o marcos, que aquí son varios— en el que se irá desgranando la acción en futuras entregas. Con la segunda recién salida en el país vecino —de recibo es pensar que Spaceman no tardará en darle salida— que la efectividad del guión queda puesta en valor con el arte de Félix Brune es algo indudable: influenciado sobremanera por el estilo de Manu Larcenet y con reminiscencias aquí y allá a Frederik Peeters, el trazo, composiciones y expresivo uso del color del artista francés elevan la lectura a la calificación de notable alto. Un escalón que es muy probable que el título termine trascendiendo toda vez tengamos acceso a su continuación.

Los peludos de Alaska 1

  • Autores: Michael Delbosco, Daniel Duhand y Félix Brune
  • Editorial: Spaceman Books
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 64 páginas
  • Precio: 14,25 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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