Los muertos vivientes: Esta triste vida

Esta triste vidaLos muertos vivientes es una de mis series favoritas de cómic. Creo que siemrpe que tengo que hablar de ella, empiezo así. Hay zombis, como bien indica el título, pero teniendo en cuenta que la saga ya va por los 50 episodios, os podéis imaginar que no sólo se habla de muertos vivientes.

De hecho, ellos son la excusa para hacer lo que Robert Kirkman, guionista de la serie, siempre había soñado: continuar una película de George A. Romero, saber qué pasaría con todos esos personajes que seguían viviendo cuando las luces del cine se encendían y la fantasía terrorífica terminaba.

Esta triste vida es el sexto tomo que Planeta edita en España. Antes que cualquier otra cosa, la editorial se merece un tirón de oreja: está bien que estén esperando a que Image saque los TPBs en EEUU, pero llevamos más de un año aguantando a que llegasen nuevas historias de los zombis dibujados por Charlie Adlard. No es de recibo, señores editores, que una serie con éxito la estén matando por culpa de tanta lentitud: ¡que en EEUU ya van catorce números más adelante de donde nos quedamos ahora, tras leer Esta triste vida! ¡Eso es más de un año!

Personalmente, yo hace tiempo que la sigo mes a mes en inglés (¿alguien dijo p2p?) y luego compro los tomos, porque tanta espera es insufrible. Sobre todo, teniendo en cuenta el excelente uso que Robert Kirkman hace de los cliffhangers: casi siempre te deja, al final de las 24 páginas de cómic, pidiendo más.

Muertos vivientes

En Esta triste vida se incluyen algunos de los más duros episodios de la saga de Los muertos vivientes. Desde que la humanidad sufriera un holocausto zombi, los protagonistas se han acostumbrado a vivir rodeados de muertos que andan y que pueden pegarte un mordisco en cualquier momento. También se an hecho a la idea de que ninguno de ellos va a durar demasiado, lo que facilita la tarea como guionista de Robert Kirkman: es más fácil sacar acontecimientos importantes de debajo de la chistera cuando tus personajes viven al límite.

Sin embargo, y si en anteriores tomos Kirkman había acentuado el tono de culebrón, aquí se pone manos a la obra para entregar algunos de los momentos más terroríficos que yo haya visto en un cómic en los últimos tiempos. Pero no terroríficos como si esto fuera una película de miedo de las de «plano corto-música en tensión-y-¡susto!», sino del horror al que hacía referencia Marlon Brando-Kurtz en Apocalypse Now.

Los muertos vivientes

Kirkman retrata con suma dureza hasta dónde pueden estirarse los límites del ser humano. Algunos de sus personajes parece haber perdido casi cualquier rasgo de humanidad: viven como hombres, comen como hombres, pero han dejado de ser tales. Incluso Rick, protagonista de la serie, parece irse decantando, cada vez más, por decisiones muy controvertidas, que sólo el lector puede juzgar si son buenas o malas. Los personajes, de puro desesperados que están, ni se las plantean.

Kirkman hace una excelente labor, dando un nuevo empujón al argumento de la serie, que poco a poco se va a dirigir hacia lugares que pocos lectores sospechan. Esperemos que no tenga que pasar otro año para leerlos en España, pero, a día de hoy, Los Muertos Vivientes son una compra que da satisfacciones aseguradas.

Si no conoces la saga, ya sabes lo que tienes que hacer. Y si la conoces, no lo dudes: en este nuevo tomo hay sangre, sudor, lágrimas y, claro, un poco (mucho, esta vez) de gore.

(Por cierto, las tremendas portadas con las que cada mes se lucen en EEUU aquí brillan por su ausencia. Algo ilógico, puesto que el propio Kirkman las utiliza en la serie mensual como gancho argumental.)

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Roberto Jimenez @fancueva

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