‘Los Kurdles’, para todas las edades

Los Kurdles

Conseguir que una historia, sea del género que sea, pueda aludir a diferentes niveles a lectores a los que separa un salto generacional no es tarea sencilla por más que, mientras uno lee ‘Los Kurdles’, parezca que lo que Robert Goodin está al alcance de cualquiera. Porque si hay una sensación clarísima al aproximarse a las páginas del volumen publicado con esmero por La Cúpula es que, si lo que un adulto puede extraer de ellas se mueve en territorio de conceptos que los más pequeños no tendrían las herramientas suficientes para verbalizar —conceptos como surrealista o delirante—, lo que ellos experimentarán al asomarse a esta historia protagonizada por juguetes animados es algo a lo que nosotros tiempo ha dejamos de tener acceso por nuestra madurez.

Trabajar en ambos frentes al mismo tiempo, como decía, es muy, muy complicado, por cuanto resulta muy fácil caer hacia un lado u otro de la fina línea que separa a lo adulto e incomprensible para los niños de un talante infantiloide que provocaría nuestro inmediato rechazo. Para evitarlo, para conseguir que nos sintamos irremisiblemente atraídos hacia sus viñetas, el acabado visual de ‘Los Kurdles’ es de un candor y una belleza plástica a los que es imposible resistirse. Como bien reza la portada del volumen, Goodin —veterano de la industria de la animación— mezcla en su trazo influencias que se mueven entre el mundo Disney y la reinterpretación de sus claves que ya hiciera el gran Jeff Smith con ‘Bone’. Si a tamaña y tan bien conseguida fusión añadimos la potencia de los colores acuarelados con los que se tratan las planchas, hablar de esta obra es hacerlo de una de un potencial plástico asombroso.

No quedándose en lo meramente “bonito”, Goodin ahonda en sutiles metáforas —el trascender de la infancia, la confrontación de los miedos a ella asociados— al tiempo que juega con una estructura que pone un pie en el mundo de lo onírico en el que tan bien saben moverse nuestros hijos cuando están despiertos. Sin caer, al menos no de forma plena, en lo aleatorio que muchas veces son los juegos de aquellos que llenan nuestros días de alegría, pero no apartándose tampoco de la forma tan sutil que tienen de pasar de un entretenimiento al siguiente, la lectura de ‘Los Kurdles’ es, por si alguien lo dudaba, vehículo perfecto con el que incitar a potenciales lectores de cómic de unos seis años. A mi todavía me quedan dos (años) para que mi hija de buena cuenta de él. Contando estoy los días.

Los Kurdles

  • Autores: Robert Gordon
  • Editorial: La Cúpula
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 68 páginas
  • Precio: 15,68 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector apasionado. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de adopción. Treintañero para cuarentón. ¡Ah! y escritor compulsivo tanto aquí como en Blog de cine.

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