‘Los guerrilleros’, Blasco, dibujante sin parangón

Si bien podría haber aprovechado el titular de la entrada para volcar estas líneas iniciales en abundar en la grandeza que reside en cualquiera de las viñetas que Jesús Blasco dibujó para ‘Los guerrilleros’ —bueno, Jesús Blasco y sus hermanos, como después pasaremos a ver—, creo de recibo, antes de valorar el trabajo de uno de nuestros más insignes artistas de tebeo, hacer lo propio con la soberbia edición que ECC ha cuajado para esta ocasión única que es tener por primera vez en castellano, y bajo unas mismas tapas, los cuatro álbumes que compusieron originalmente este singular western: encuadernado con un gusto exquisito e impreso con una calidad excelente sobre papel de alto gramaje, son las tres introducciones que escriben Joaquim Noguero, Antoni Guiral y Luis Gasca las que, con sus diversas miradas sobre el material aquí contenido, suman considerables enteros para considerar a este volumen de algo más que imprescindible. No en vano, cada uno de dichos textos abunda, a su manera, en una misma reflexión de fondo que, tras la lectura, uno no puede evitar compartir: el encontrarnos ante un instante de incuestionable importancia dentro de la historia del tebeo español.

Dicha cualidad, que reposa de forma ostensible sobre el trabajo de Jesús, Alejandro y Adriano, encuentra tímida pero sólida base en unos guiones que, firmados por Miguel Cussó, José Ramón Larraz y el propio Jesús Blasco, intentan escapar a toda costa de los arquetipos del género, algo muy complicado considerando el recorrido que el western ya había hecho en cine, literatura y cómic hasta mediados de los sesenta —las primeras páginas de ‘Los guerrilleros’ vieron la luz en 1967—. Bajo tal intención, y heredando un espíritu que mira de manera decidida hacia la renovación de las películas de «convoys» que venía realizando Sergio Leone, es en el trío de personajes protagonistas donde ‘Los guerrilleros’ encuentra su nicho de originalidad, no tanto sin consideramos a cada uno de ellos por separado —a fin de cuentas, qué western no tiene un pistolero legendario, un indio o un borrachuzo que se mueve a ambos lados de la ley—, sino en la idea de juntar a los tres y convertirlos en el foco de atención de historias más o menos comunes que, incluso, se atreven a homenajear al Tintín de ‘El secreto del Unicornio’.

Ahora bien, cualquier pega que queramos interponer a ‘Los guerrilleros’ a la hora de hablar de qué nos cuenta, queda completamente obliterada cuando lo que hemos de considerar es cómo nos lo cuentan los hermanos Blasco con Jesús a la cabeza. Y es que cuando uno piensa en qué calificativos utilizar para referirse al trabajo de los Blasco, pasan por su cabeza algunos como «soberbio», «magnífico», «superlativo», «espectacular» o «magistral», epítetos todos ellos que, unidos o por separado, sólo son capaces de comenzar a rayar en la vasta superficie de genio que atesoran las planchas aquí recopiladas: cuando llegan a ‘Los guerrilleros’, los Blasco son una máquina perfectamente engrasada capaz de producir unas páginas que superan, con mucho, a lo que cabría encontrar en artistas coetáneos dentro y fuera de nuestras fronteras. Su dominio de los escenarios, el control sobre la narrativa, la inmensa cantidad de recursos visuales de los que echaban mano, lo expresivo de sus negros y contrastes, la inmensa tridimensionalidad gestual con la que Jesús Blasco dotaba a todos los personajes…todo en las viñetas de ‘Los guerrilleros’ habla a voz en gritos de la grandeza que guardan para sí estas inconmensurables muestras de arte secuencial.

Ante dicho despliegue de maestría gráfica, sólo nos quedan dos cosas, agradecerle sobremanera a ECC la publicación de este colosal volumen y solicitar de ellos la recuperación de más material de Jesús Blasco, uno de los más grandes dibujantes de tebeos que ha conocido nuestra tierra.

Los guerrilleros

  • Autores: Jesús Blasco y VVAA
  • Editorial: ECC
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 192 páginas
  • Precio: 23,75 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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