‘Lo primero que me viene a la mente’, aquellos no tan maravillosos años

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Hay muchas maneras de conseguir que los aficionados al comic se decidan a comprar esta o aquella obra. Una que se suele usar con bastante frecuencia es la de apelar a la nostalgia más primaria, aquella que pega un pellico en “la patata” y no te suelta mientras dure la lectura de rigor. Esto se logra de muchas maneras, ya sea recuperando comics que leyéramos durante nuestra infancia o, como es el caso que nos ocupa, contando batallitas de esas por las que todos nosotros, ya con una edad, hemos vivido mil y una veces.

En Lo primero que me viene a la mente de Juaco Vizuete, nos vamos a encontrar una obra claramente perteneciente al segundo grupo, unas memorias contadas por medio de los recuerdos de la niñez que el autor nos va mostrando poco a poco. Un striptease emocional regado por momentos felices y otros muy difíciles de asimilar, de esos que consiguen perturbar al más pintado.

De marcado carácter autobiográfico, género del que hemos podido disfrutar bastantes títulos, el divertido volumen (tanto en contenido como en contenido) publicado por Astiberri se sumerge en una marea de recuerdos que provoca una continua sensación de deja vu en el lector. Por mucho que el protagonista de la historia se llame Carlos, es inevitable pasar por alto que lo que estamos leyendo son retazos de la vida de Vizuete.

Todo en Lo primero que me viene a la mente nos resulta familiar: ver películas en el cine de verano sin pasar por taquilla, el primer acercamiento a la pornografía o los tebeos de aquella época que ahora parece más lejana que nunca. Todo ello pasado por el tamiz de Carlos, el pequeño de una familia en la que el padre es un militar con muy malos humos y que no ganará para sustos.

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Con un estilo de dibujo mucho menos elaborado y bastante más suelto que de costumbre, Vizuete nos regala un documento que repasa bastantes paradas de un viaje generacional, aquel que comprende las décadas de los setenta y los ochenta, uno que muchos de nosotros ya hemos hecho. Esta complicidad es otro elemento que no duda en buscar el autor, y una vez que lo encuentra (el lector también ayuda para ello y se deja querer bastante), no podemos dejar de imaginárnoslo mirándonos fijamente y mostrándonos la mejor de sus sonrisas.

Una historia en la que todo gira alrededor de una etapa de la vida, la infancia, que por lo general suele ser bastante agradable y ha dado narraciones de esas que te dejan muy buen sabor de boca. En este caso, el regusto será un tanto agridulce ya que todo lo que nos muestra el autor a lo largo de casi 400 páginas no son motivo de alegría. Muchas veces tendremos que reflexionar sobre lo que acabamos de leer y nos preguntaremos: ¿De verdad que todo tiempo pasado era mejor?
[Grade — 8.00]

Lo primero que me viene a la mente

  • Autores: Juaco Vizuete
  • Editorial: Astiberri
  • Encuadernación: Rústica
  • Páginas: 384
  • Precio: 17,00 euros

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Mario de Olivera @fancueva

No sé si el médico que ayudó a mi madre a traerme al mundo me dio un cate en el culo o directamente me arrimó un Spiderman. Lo que sí tengo claro es que desde que tengo uso de razón siempre he tenido un tebeo entre las manos. Por el camino se fueron añadiendo más aficiones que me convierten en un devorador de series, películas y algún que otro libro. Jugador “devezencuandero” a lo que me pongan por delante, siempre y cuando medie el machacamiento de zombies o de ejércitos plagados de magos y orcos, intento estar siempre liado con cualquier actividad lúdico-frikoidal que haga mi existencia sevillana algo más agradable y entretenida. Oh yeah!

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