‘Little Tulip’, pecados irredimibles

Little Tulip

Decía hace algo más de un año, con ocasión de las líneas que dedicamos a ‘Boca de diablo’, que aproximarse a cualquier tebeo ilustrado por François Boucq exige de forma indefectible por parte del redactor hacer primer hincapié en la absoluta grandeza del maravilloso arte con el que el francés embellece las planchas del álbum que toque, importando poco o nada que quién acompañe al artista en la singladura sean nombres de la altura de Alejandro Jodorowsky o, como era el caso entonces, lo fue en la fantástica ‘Gerónimo Puchero’ y lo es ahora en ‘Little Tulip’, de Jérôme Charyn.

Basta con asomarse, ya a la primera página, ya de forma aleatoria a cualquiera de las 88 que conforman este relato de venganzas que guarda no pocas concomitancias para con la citada ‘Boca de diablo’, y poder dar fe de que aquello que están contemplando nuestros ojos se sale fuera de la norma y entra de forma categórica en lo extraordinario: el delicado gusto por el detalle de las viñetas de Boucq es sólo el comienzo de una miriada de valores entre los que se pueden citar la elegancia de sus composiciones, la limpieza y pulcritud de su narrativa, el magnífico trabajo de documentación que sin duda se encuentra detrás de cada viñeta, el fascinante tratamiento cromático que adquieren sus planchas y, cómo no, la superlativa fortaleza de la caracterización de unos personajes que trasvasan con facilidad la infranqueable barrera entre ficción y realidad, alzándose como auténticas figuras tridimensionales con las que llegar a sentirse identificados.

Consiguiendo que tan complicada hazaña parezca un juego de niños, la verosimilitud que exudan las páginas de Boucq nos llevan desde las sucias calles del Nueva York de los años setenta a las frías nieves de la Siberia de dos décadas antes, y tamaña cualidad facilita sobremanera que los vericuetos por los que va discurriendo el guión de Charyn se abracen sin remisión, cayendo el lector rendido ante la incuestionable fuerza que reverbera en la nada desdeñable épica de la historia. Una historia que sigue de cerca a un chaval que es encerrado en un gulag siberiano con tan sólo siete años y que, asiéndose a una inusitada habilidad para el dibujo, termina transformándose en el tatuador de los miembros de las diferentes mafias que controlan la prisión. Ruda y seca, sin ningún tipo de concesiones a la galería, ‘Little Tulip’ es una narración espléndida cuyo final, que podría estar abierto a una continuación de así quererlo los autores, deja con ganas de que éstos vuelvan a acercarse a tan apasionante mundo y tan brillante creación.

Un gusano en la fruta

  • Autores: François Boucq y Jérôme Charyn
  • Editorial: Norma
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 88 páginas
  • Precio: 20,90 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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