‘Limitado y especial’, humor transgresor, humor ofensivo…¡HUMOR!

A los humanos, y a los españoles aún más, nos encanta etiquetarlo todo. Y, a las claras, si hay una cosa que no se debe etiquetar bajo ningún concepto, eso es el humor. No nos equivoquemos. No hay humor ofensivo, humor bestia, humor transgresor, humor blando o cualquier otro tipo de acepción que a uno se le ocurra anexionar al sustantivo. No. Hay humor. Punto. Y colocarle etiquetas que lo acoten es el equivalente a tener que estar pidiendo disculpas a tal o cual grupo acerca del cual se haga un chiste en concreto, llámese dicho grupo la etnia gitana, los habitantes de Lepe, el colectivo homosexual o las personas con movilidad reducida.

El humor ofende si uno quiere sentirse ofendido —¡qué gran ejemplo dio hace poco Irene Villa en el sofá del ‘Chester’ cuando dijo que los chistes acerca de su situación jamás le habían sentado mal!—. El humor transgrede si uno vive una existencia vallada por límites autoimpuestos que cree infranqueables. El humor es bestia si uno cree a pie juntillas que su sensibilidad no debe ser herida por una broma o el exabrupto cómico de alguien. El humor pide disculpas cuando lo que debería hacer es aceptarlas ante la necedad de quien no sabe entenderlo. El humor es, en definitiva, una de las mejores y más necesarias válvulas de escape de la realidad que nos rodea y, como bien entiende Rubén Fernández, no hay límite que valga cuando la intención no es ofensiva…sino puro cachondeo del sano e inteligente.

Y salubre, muy salubre; y locuaz, muy locuaz y elocuente es lo que el artista lleva planteando desde hace años en las páginas de ‘El Jueves‘, páginas que ¡Caramba! ha ido recogiendo en cuatro volúmenes a lo largo de la última década y que, con este quinto y último, cierran todo lo que el humorista gráfico ha puesto en viñetas y diálogos en boca de Frederik Freak, ese analista irreverente de la subcultura —otra puñetera etiqueta que siempre me ha parecido deleznable— mundial que lo mismo arremete contra los cazadores de Pokemon, que te hace un análisis de lo que es ser verdadero seguidor de ‘Juego de tronos’, se mofa de las frases bienintencionadas y buenrollistas de Mr. Wonderful o reparte hostias como panes contra alguno de los superhéroes más conocidos del panorama yanqui. Y todo ello con un desparpajo, una sobreabundancia de letras y un dibujo simple pero efectivo que hace, tanto de las páginas de este ‘Limitado y especial’ como de sus cuatro antecesores una de las radiografías más desternillantes y precisas de, al menos, una parte de este mundo absurdo en el que vivimos. Y eso, queridos lectores, merece nuestra (i)limitada y especial atención.

Limitado y especial

  • Autores: Rubén Fernández
  • Editorial: ¡Caramba!
  • Encuadernación: Rústica con solapas
  • Páginas: 112 páginas
  • Precio: 17,10 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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