‘Liga de la Justicia | JLI’, el humor como mejor argumento

Si tuviera que echar cuentas y tirar de memoria, es probable que los números de la ‘Liga de la Justicia’ que recoge el volumen que hoy ocupa nuestro tiempo salieran como claros ganadores de los “tebeos más leídos” de mi vida como lector de tebeos. Sí, hay otros muchos cómics que, en los primeros años de esta afición, fueron leídos y releídos hasta la saciedad, pero creo que ninguno de ellos se acercaría ni de lejos a la de veces que desde que cayeran en mis manos los números publicados por Zinco —ya os podéis ir haciendo una idea de las lluvias que nos separan de aquel día— he vuelto a dejarme entretener por un arco argumental que, con el transcurrir de los años, y siempre a título personal, pasó de ser parte introductoria al mundo de los superhéroes, a convertirse en una de las historias más paradigmáticas de cuantas llegué a consumir en aquellos años de “formación”.

Y es que, que el trabajo de Keith Giffen, J.M. DeMatteis y Kevin Maguire sea uno de los primeros tebeos de supertipos a los que tengas acceso, marca; y marca mucho. No en vano, lo que aquí plantean los autores, intentando separarse de forma más que consciente de todo lo que se cocía en el mundo del cómic yanqui en general, y en DC en particular, en la segunda mitad de los ochenta —ya sabéis, el reinicio que supuso ‘Crisis en Tierras Infinitas’, la aparición de ‘Watchmen’ y ‘El regreso del señor de la noche’…—, es un hito significativo dentro de la historia de los tebeos protagonizados por hombres y mujeres con habilidades especiales, como lo es el esfuerzo de la pareja de guionistas por conseguir que el humor fuera la cualidad principal de esta nueva encarnación de la Liga de la Justicia, sin caer en lo facilón o terminar cuajando un conjunto completamente banal que no hubiera logrado trascender las décadas de la manera que sí lo ha hecho esta ‘JLI’.

Desde la curiosa elección de la alineación que la conforma, hasta cómo se consiguen las sinergias entre personajes, la jocosa forma en la que se mira a Batman o las hilarantes y constantes puyas que Guy Gardner va lanzando aquí y allá, resulta imposible no desternillarse ante alguna de las ocurrencias de Giffen y DeMatteis. Pero, al tiempo, también es complicado no dejarse fascinar por el discurso crítico y reflexivo de talante medioambiental que se sitúa tras la aparición de los tres “villanos” que conforman la primera amenaza de entidad a la que deben enfrentarse nuestros héroes; o no vibrar con el enfrentamiento de Shazam, Dr. Fate, Canario Negro, Blue Beetle, Buster Gold, el Detective Marciano y Mister Milagro con el Hombre Gris, acaso el mayor hallazgo de los siete números que conforman el tomo recopilado para la ocasión por ECC.

Redondeando la jugada ideada por Giffen —fueron sus muchas insistencias las que consiguieron que Andy Helfer claudicara y accediera a que el guionista reinventara a la Liga— y aplaudiendo esa genial intención de hacer a la agrupación internacional, en respuesta al clima socio-político de la época, encontramos a un Kevin Maguire que se estrenaba aquí con unas páginas que, siendo perfecto exponente de sus magníficas habilidades como dibujante de personajes —la expresividad de sus “actores” siempre ha sido su mayor virtud como artista—, no pueden evitar dejar entrever una cierta bisoñez en algunos planteamientos narrativos o en el poco cuidado que se pone en esas muchas secuencias de diálogo en la que un mero color plano sirve de paupérrimo fondo a la viñeta. Con todo, y sabiendo lo mucho y muy rápido que Maguire mejorará en el transcurso de una serie que hará de “su capa un sayo”, nadando de manera constante a contracorriente, no es muy descabellado calificar a este primer acercamiento a la JLI como uno de los tebeos más imprescindibles que salieron del seno de DC a lo largo de los ochenta. Una cualidad ésta, la de imprescindibilidad, que unida a cierta semblanza de atemporalidad, hace hoy de una lectura de la serie una experiencia tanto o más grata que la que pudiera realizarse hace tres décadas.

Liga de la Justicia | JLI

  • Autores: Keith Giffen, J.M. DeMatteis y Kevin Maguire
  • Editorial: ECC
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 200 páginas
  • Precio: 19,47 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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