‘Las sorprendentes aventuras de Benjamin Blackstone’ , imaginación…alocada imaginación

¿Qué tienen en común los universos literarios de Ruyard Kipling, H.P.Lovecraft, Lewis Carroll, Homero, H.G.Wells o la mitología nórdica? Hasta ahora, la respuesta obvia a esa pregunta habría sido nada o casi nada. Desde ahora, todos ellos han quedado unidos mediante el personaje de Benjamin Blackstone, un chaval que, tras la pérdida de sus padres, se muda a casa de una excéntrica tía suya en cuya biblioteca habita el fantasma de un antepasado que tiene un curioso poder: el poder adentrarse en cualquier libro de la vasta colección que albergan las estanterías de la mansión y vivir aventuras mil. Unas aventuras que, además, nunca están condicionadas por el libro en cuestión, permitiéndose los guionistas, no sólo jugar con la diversidad que aportan los escritores anteriormente citados, sino a mezclar unos con otros apareciendo, qué sé yo, uno de los trípodes de ‘La guerra de los mundos’ en el ‘Kim de la India’ de Kipling.

Recordando poderosamente todo el conjunto a aquella cinta de 1994 protagonizada por Macaulay Culkin llamada ‘El guardián de las palabras’, en la que el niño prodigio de Hollywood vivía incontables peripecias al transformarse en un personaje más de diversos libros, si hay una cualidad que resalta sobre todas las demás en ‘Las sorprendentes aventuras de Benjamin Blackstone’ esa es el que François Rivière y Nicolás Perge parezcan tener como máxima a seguir el no limitarse en ningún momento por convencionalismos ni ataduras de ninguna clase. Al no hacerlo, es un ritmo alocadísimo y el que, como decía antes, se produzcan mezclas imposibles que nos dejan perplejos, lo que va marcando una lectura que en ocasiones, sólo en ocasiones, no es capaz de llevar a buen puerto su propuesta base.

Pero, reitero, éstas son las menos en un conjunto que se pasa como un suspiro, que rescata de manera inequívoca ese sentido del «todo es posible» bajo el que uno vive sus años de infancia y que, por supuesto, encuentra en el dinámico trazo de Javier Sánchez Casado un poderoso aliado a la hora de plasmar todas las mil y una ocurrencias que pasan por la cabeza de la pareja de guionistas. De hecho, es necesario atribuir a la tarea del artista español la mayor parte de responsabilidad de que ‘Las sorprendentes aventuras de Benjamin Blackstone’ funcionen como lo hacen, ya que es él, con su estilo vivaracho y fresco, el que provoca que pasemos las páginas del álbum publicado por Yermo con la ansiedad de saber qué ocurrirá a continuación y el que, en última instancia, queramos más de tan divertida serie.

Las sorprendentes aventuras de Benjamin Blackstone

  • Autores: François Rivière, Nicolás Perge y Javier Sánchez Casado
  • Editorial: Yermo Ediciones
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 96 páginas
  • Precio: 23,75 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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