‘Las pruebas de Shazam’, intento de reinvención adulta del Capitán Marvel

Trials of Shazam

Cuando concluyó ‘Crisis Infinita’ (sí, aún estamos viviendo en España lanzamientos muy relacionados con ella), el Capitán Marvel fue uno de los personajes cuyo futuro quedó en el aire. Aquella miniserie dejó la mágica de DC hecha un cisco y su futuro podía ser cualquiera imaginable, puesto que se hacía tabula rasa de todo lo anterior. Shazam/Marvel quedaba, pues, a expensas de alguien que quisiese reinventarlo. Eso ocurre en ‘Las Pruebas de Shazam’.

Judd Winick no lo dudó: desde hace mucho tiempo estaba deseando poder dar rienda suelta a sus ideas sobre la familia de magos más importantes de DC. Quería convertir los aspectos más naif y desenfados del personaje en otra cosa: mantenerlos, pero también dotar al Capitán Marvel de una evolución como la que Superman, Flash o Batman han disfrutado: hacerle mayor y convertirlo en lo que siempre ha debido de ser, un personaje clave de la editorial.

El peligro de todo este planteamiento era que Judd Winick cayese en un error muy típico entre los guionistas de cómic: hacer madurar a un personaje significa envilecerlo, oscurecerlo demasiado y pintarlo con violencia.

Shazam

‘Las Pruebas de Shazam’ se mueve siempre sobre ese alambre. Shazam es un personaje clásico que, por su propia naturaleza, no puede convertirse en un Constantine más. El Capitán Marvel es el Superman de la magia: alguien que, por mucha oscuridad que haya, debe seguir brillando y encarnar los valores más puros.

Sin embargo, Winick cuenta historias en las que, por voluntad propia, decide acercarse demasiado a los tópicos de los malos guionistas sobre “historias iniciáticas no recomendadas para menores de 18 años”. Un poquito de sangre, violencia, sexo y drogas por aquí y por allá. Así que, cuando carga demasiado las tintas por este lado, la tensión del cómic se va al garete por puro aburrimiento de que “esto ya nos lo han contado antes”.

Pero, ojo, pese a todo a Winick no le sale un desastre de cómic. Le falta pulir excesos y redondear la historia, pero a cambio consigue una lectura fluida y momentos muy bien trazados. Por ejemplo, la primera parte del capítulo dedicado al Dios Atlas, con una buena modernización del castigo divino que se le impuso a quien debe soportar el mundo sobre sus espaldas.

Además, la valoración de ‘Las pruebas de Shazam’ sube enteros gracias a la buena labor a los lápices de Howard Porter y de Cascioli en los números que le tocan. Un estilo gráfico adecuado a la épica que el cómic le pide en numerosas ocasiones, aunque Cascioli se adecúe más a las intenciones de Winick

‘Las pruebas de Shazam’ ha concitado por igual elogios y críticas negativas desde su salida. Las últimas van dirigidas a cómo a Winick se le nota demasiado su intento por hacer de un personaje encantador alguien mucho más “adulto”. Seguramente, quienes conozcan más las historias del Capitán Marvel no se quedarán del todo satisfechos de los resultados de esta reinvención, pero a los que vengan nuevos les valdrán esos buenos momentos que el tebeo esconde.

Ficha Técnica

Review Pruebas de  Shazam

  • Título: Las Pruebas de Shazam
  • Autor: Judd Winick / Howard Porter / Mauro Cascioli
  • Editorial: Planeta DeAgostini
  • Editorial USA: DC
  • Formato: Prestigio 17×26cms // tapa blanda // 296 páginas a color
  • Precio: 21,95 euros

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Roberto Jimenez @fancueva

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