‘Las minis de Masacre: Persecución en círculo/Pecados del pasado’, nostalgia a ostias

Masacre

No cabe duda de que habrá más, pero dos son las reglas universales acerca del lector primerizo de cómics que hoy me vienen de perlas para arrancar esta entrada sobre el volumen editado por Panini con las dos primeras miniseries —las dos primeras de muchas, cabría precisar— de Masacre. La primera de ellas, es que cuando uno comienza a plantearse a coleccionar cómics de forma más o menos seria, las dudas que se le plantean acerca de por dónde arrancar y a qué título o títulos acercarse pueden dejarte paralizado en tu primera visita a una tienda especializada.

En mi caso, hace veinticuatro años, las dudas se minimizaban de partida por cuanto en mi ciudad natal no había tienda especializada alguna y el acceso a las novedades mensuales había que efectuarlo a través del material que llegaba con cuentagotas a una papelería cercana: allí, en un raquitíco expositor metálico, aparecían los jueves como por arte de magia grapas de coloridos personajes Marvel o DC mezcladas, dado el año del que estamos hablando, con el masivo desembarco del manga que llegó a nuestras tierras en 1992.

Toda vez trascendida la paralásis de qué comprar, la decisión inicial más usual es “tirarle los tejos a todo” y que sea el tiempo el que vaya determinando qué se va quedando y qué no, máxime si tenemos en cuenta —de nuevo, hablando de hace muchos años, cuando no existía internet y la posibilidad actual de contar con información abundante sobre una u otra colección, no estaba al alcance de un clic— que, no teniendo ni idea de autores, lo que vas a llevarte a tu casa es aquello que te llame la atención por el dibujo y no por venir escrito por un nombre u otro.

Complementaria con la primera regla, la segunda es que, en esos titubeantes primeros momentos en los que el dinero no tiene por qué abundar —sobre todo si estamos hablando de edades tempranas en las que uno cuenta, bien con su asignación semanal, bien con la buena voluntad de sus progenitores, bien con algún regalo de cumpleaños o Navidades— si hay algo que sí lo hace, y a manos llenas, son las añoradas relecturas, esas de las que tiempo ha te alejaste por la aplastante cantidad de lecturas pendientes pero que, en su momento, te llevaron a dar cuenta una y otra vez del exiguo material que conformaba aquella primigenia tebeoteca hasta el punto de saberte de memoria diálogos y páginas.

Masacre interior

Y vosotros diréis, ¿a qué tanto rollo? Pues muy evidente, ¿no? A que entre los muchos títulos a los que cabría aplicar ambas reglas se contó, cinco lustros atrás, la primera miniserie de Masacre firmada por Fabian Nicieza y Joe Madureira. ¿O es que pensábais que se me había ido la pinza y os estaba contando una batallita por qué sí? Ainssss, lectores de poca fe….

La carga lógica de nostalgia que ha supuesto volver a acercarme a una lectura que no había tocado en dos décadas es la sensación que, junto al sempiterno temor porque aquello que en su momento me pareció un divertimento de primer orden hubiera envejecido horriblemente, reinó inicialmente al ir pasando las primeras páginas del volumen que hoy nos ocupa.

Y digo inicialmente, y digo bien, puesto que con pocas viñetas las aventuras firmadas por Nicieza y Madureira conseguían devolverme a aquél tiempo en el que comenzaba a leer tebeos al tiempo que volvía a lograr situarse en la misma posición de entonces, la de un cómic que sabe como hacer pasar el rato entre las risas derivadas de las ocurrencias puestas en boca de Wade Wilson, que siguen incólumes a pesar del tiempo y la familiaridad con las mismas.

Poco importa que lo que se nos cuenta quede anclado en una continuidad que sabe Dios si seguirá vigente o no, o que esté unido de forma inexorable a los acontecimientos que le precedieron en ‘X-Force’ y ‘Cable’ —dos colecciones con las que tiene muchas deudas— cuando el ritmo que imprime Nicieza a los vertiginosos acontecimientos se da la mano con el espléndido sentido de la comedia que trabaja el guionista y, por supuesto, por muy primerizo que sea, a un Madureira que ya aquí apunta inmejorables maneras de lo que después terminaría por convertirle en uno de los artistas mejor valorados de los noventa.

En comparación —oh, odiosa comparación—, lo que nos ofrecen Mark Waid e Ian Churchill se queda bastante por debajo, no tanto en lo que compete al guionista, que interpreta a la perfección el tono de su predecesor, sino por lo que respecta a un dibujante que nunca fue santo de mi devoción, y menos en una época en la que su exagerado estilo trataba de despegarse de la alargada sombra de Jim Lee sin terminar de conseguirlo.

Con todo, el conjunto de las 200 páginas que aquí recoge Panini es, sin lugar a dudas, de lo mejor que se ha publicado sobre un personaje del que Marvel ha abusado, y cómo, en los últimos tiempos a través de las “tropocientasmil” miniseries que ha protagonizado el mercenario bocazas. Si sois de los que alucinaron con la versión cinematográfica protagonizada por Ryan Reynolds, ni lo dudéis, aquí están las semillas de las que ha germinado tan irreverente y brillante filme.

Las minis de Masacre: Persecución en círculo/Pecados del pasado

  • Autores: Fabian Nicieza, Joe Madureira, Mark Waid y Ian Churchilla
  • Editorial: Panini
  • Encuadernación: Rústica con solapas
  • Páginas: 208 páginas
  • Precio: 18 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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