‘Las migajas’, una «ida de olla»

Las Migajas

Una de las primeras cosas que uno tiene que asumir cuando comienza a coleccionar cómics —o a seguir cualquier otra afición que suponga la acumulación de bienes físicos— es que, llegado el momento, el afán completista hará irremisible aparición. A lo largo de los años, y pasando por diferentes estados de entendimiento, dicho afán provocó que servidor adquiriera cómics por que su portada venía firmada por uno de mis dibujantes favoritos o, en otro nivel diferente, que me hiciera con títulos de algunos artistas a sabiendas de que quedaban lejos de encontrarse entre las obras del mismo que valían la pena. Llevado al otro lado de esta afición, al punto de vista editorial, es muy evidente que explotar la posibilidad de publicación de TODO lo que ha llegado a producir un autor de relativa importancia es algo a lo que cualquier casa que se precie no puede renunciar y, visto así, que Astiberri se haya decidido ahora a publicar ‘Las migajas’ es de una lógica aplastante habida cuenta que Frederik Peeters y sus ‘Píldoras azules’ han sido uno de los mayores éxitos de ventas de la empresa bilbaína.

Ahora bien, por más que venga firmada por Peeters al dibujo, y por mucho que —como siempre en el artista suizo— el volumen sea una gozada en lo que al dibujo respecta, no es ‘Las migajas’ una de esas obras que uno llegaría a recomendar a quiénes en el pasado se dejaran encandilar por cualquiera de las fascinantes propuestas que hemos podido leer hasta el momento, ya sea la magistral ‘Lupus’, los dos magníficos volúmenes de ‘RG’, las lisérgicas y fascinantes ‘Castillo de arena’ o ‘Paquidermo’ o esa otra obra maestra que son los cuatro volúmenes de ‘Aama’. Es más, puestos a sacar a colación la totalidad de títulos que se han publicado en castellano de Frederik Peeters, creo que ‘Las migajas’ estaría un poco por debajo de ‘Koma’, aquél título infantil con guión de Pierre Wazem que ni siquiera una reciente revisión conseguía situar en mejores términos que los que el primer acercamiento a la misma había hecho.

Desafortunadamente, lo mismo podría llegar a afirmarse sobre ‘Las migajas’, acaso el trabajo de Peeters en el que mayor abismo se abre entre historia y narrativa visual: la primera discurre por senderos completamente surrealistas, absurdos y hasta cierto punto ininteligibles, redactando al Rabin un guión que arranca in media res, sigue a un estrambótico grupo mientras secuestran un tren, y termina de forma tan poco convincente a como había comenzado. En el ínterin, a lo que asistimos es a un despliegue de diálogos con poco o ningún sentido de los que resulta harto complicado —por no decir imposible— extraer significado alguno. Con tamaño muro contra el que chocarnos una y otra vez, por muy alto que sea el nivel de lo que Peeters desarrolla aquí —y lo es—, que la irregularidad sea la sensación última que transmiten las páginas del volumen es de todo punto inevitable.

Las migajas

  • Autores: Ibn al Rabin & Frederik Peeters
  • Editorial: Astiberri
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 72 páginas
  • Precio: 13,30 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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2 Comentarios

  1. Desafortunadamente estoy muy de acuerdo con el artículo. Al haber leído Lupus y Castillo de Arena me lo compré sin pensarlo demasiado. Pero después de leerlo, aun sucediendo dentro de un tren y con un alquimista, me quedé un poco igual, no llegas a empatizar con los personajes y la aleatoriedad/surrealismo del tema te saca bastante de la historia.

    Lo único que puedo decir es que no sólo el dibujo es impecable sino que la estética del propio cómic, ya sólo como objeto-libro, es preciosa.

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