‘Las aventuras de Sherlock Holmes’, grandiosa adaptación

La inmensa aportación a nuestras tebeotecas que Ponent Mon está haciendo en términos de recuperación de obras que, o bien no habían visto la luz nunca en nuestro país, o, si lo habían hecho, se encontraban hace lustros completamente descatalogadas y eran carne de mercado de segunda mano —de segunda mano y especulación, claro—, no tiene precio. Sólo entre el pasado año y este, hemos tenido la oportunidad de volver a asomarnos a tesoros como los firmados por Antonio Hernández Palacios para sus relatos de la Guerra Civil; al oeste visto a través del portentoso prisma de Serpieri o, ahora, con este ‘Las aventuras de Sherlock Holmes’, a la que, en opinión de este humilde redactor, es la mejor adaptación que he podido leer de la obra del inmortal Sir Arthur Conan Doyley no han sido pocas, doy fe.

En lo personal, el Sr. Holmes y su inseparable Watson han formado parte de mi yo lector desde que mi abuelo materno pusiera en mis manos un pequeño volumen de cantos dorados que, publicado en 1978 por Caroggio, contenía ‘El signo de los cuatro’, ‘El sabueso de los Baskerville’, ‘Estudio en Escarlata’, ‘Las aventuras de Sherlock Holmes’ y ‘Las memorias de Sherlock Holmes’. Un tomo que me fue legado cuando contaba con diez u once años, que estimuló sobremanera mi apetito por la lectura más allá de lo que ya lo había hecho la obra de Julio Verne dos años atrás y que, preciado tesoro de mi biblioteca aún hoy, fue objeto de no pocas revisiones a lo largo de muchos años, esos en los que el placer de la re-lectura era una realidad habitual y no una quimera como en la actualidad.

Traslación a viñetas de los seis primeros relatos que, aparecidos en The Strand Magacine, terminaron formando parte de una colección de doce que supusieron las primeras aventuras del habitante más ilustre de Baker Street, no se puede tachar de otra cosa que no sea de impecable a la labor que lleva aquí a cabo Giancarlo Berardi sobre los textos de Doyle. De acuerdo, hay alguna que otra concesión y mínimas alteraciones sobre las historias del literato inglés, pero deben entenderse más como licencias de sello personal del guionista que como otra cosa y, considerando su nula incidencia en la apreciación global que uno se lleva de la precisión con la que el italiano traslada la esencia de cada historia, pretender que esas exigüas diferencias sean algo más es una falacia de primer orden.

Más si genial es el epíteto que cabría apostillar a Berardi, lo que atañe a Giorgio Trevisan no es que se salga de la misma escala en la que se mueve el trabajo de su compañero, es que se inventa una al margen capaz de dar cabida a unas páginas que rozan lo sublime: decidiendo apostar por Basil Rathbone como el rostro del detective en lugar de hacerlo por cualquier otro de los actores que hasta entonces lo habían encarnado en el cine, Trevisan deja entrever cierto gusto por lo clásico —a fin de cuentas, cuando estas historias se publican en Italia estamos a mediados de los ochenta y podría haber tirado de otros referentes— que asimismo contamina, en lo positivo del término, las muchas excelencias que se desprenden de sus portentosos lápices.

Apunta José E. Martínez en su excelente e imprescindible introducción —dos cualidades que ya atribuimos a similares textos en pasados títulos por él prologados— que Trevisan echa mano de la plumilla y de otros recursos para caracterizar sus planchas. Y si bien no tengo más datos que la mera observación para refutar dicha sentencia, me inclino a pensar que más que plumilla es lápiz directo mezclado con otras técnicas lo que aquí lleva a Trevisan a rayar a la altura a la que lo hace, planteando un dominio de los claroscuros o de la definición de sus personajes con cuatro trazos que deja epatado desde la primera a la última página y consigue alzar a este magnífico integral a la categoría de sobresaliente.

Las aventuras de Sherlock Holmes

  • Autores: Giancarlo Berardi y Giorgio Trevisan
  • Editorial: Ponent Mon
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 156 páginas
  • Precio: 24,70 euros en Amazon

Etiquetas

Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

Compartir este Artículo en

Deja un Comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.