‘Las aventuras de Fede y Tomate’, para el pequeñajo que llevamos dentro

Fede y tomate

Es una excusa pobretona, pero es la que tengo. Como quiera que uno ya es padre y resulta imposible no pensar en el futuro lector de mi pequeñaja, desde antes que naciera comencé a fijarme en esos títulos por los que algunas de nuestras editoriales apuestan mirando a que las nuevas generaciones tengan material apropiado a sus edades con el que iniciarse en el fascinante universo del noveno arte. Mucho tienen que decir en este sentido al margen de nombres consolidados por el tiempo, casas relativamente nuevas como Bang! (que casi dedica la totalidad de sus esfuerzos a su recientemente premiada línea Mamut) o la Dib-buks que hoy nos ocupa por mor de estos dos simpáticos volúmenes de ‘Las aventuras de Fede y Tomate’.

Llegadas desde tierras argentinas, las páginas de las travesuras de un niño y su gato están perfectamente adaptadas a los más peques de la casa, con pocas y grandes viñetas por página, colores muy vivos, personajes con los que poder identificarse (ese Fede podría ser cualquier niño o niña con ganas de soñar) y un ritmo endiablado que no da descanso a lo largo de 48 páginas que se pasan en un suspiro y que, ante todo, resultan divertidísimas incluso a ojos de un adulto. El impecable trabajo de Saracino y Baró deja una perpetua sonrisa en un «carca» de cerca de cuarenta años, así que me puedo imaginar lo mucho que lo podrá llegar a disfrutar alguien de la edad «correcta». Así que ya sabéis, regalo perfecto para hijo/sobrino/hijo de amigo (táchese lo que no proceda) o, qué diantres, para el niño que todos llevamos dentro.

Las aventuras de Fede y Tomate

  • Autores: Luciano Saracino y Gerardo Baró
  • Editorial: Dib-buks
  • Encuadernación: 2 vols. rústica
  • Páginas: 48 páginas c/u
  • Precio: 12 euros c/u

Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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