‘Las abuelas dan el golpe’, un atraco hilarante que pudo dar más de sí

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La crisis económica y política que vivimos desde hace años ha producido, entre otras muchas cosas, el surgimiento de un nuevo arquetipo social: el yayoflauta. Este término, que quizá en un principio tuviera una intención despectiva, se refiere a aquella personas mayores que se reúnen y organizan de manera autónoma para preparar protestas, denunciar injusticias y, en resumidas cuentas, pelear por sus derechos y los de sus familias. No sé si las protagonistas de este ‘Las abuelas dan el golpe’ encajarían del todo en el concepto de yayoflautas, pero lo que sí comparten con ellos es una carga tremenda de indignación y descontento frente a la realidad, que las impulsa nada menos que a planear el atraco a un banco. Equipadas con armas de destrucción masiva que van desde unas agujas de tejer hasta una sartén, estas cuatro ancianas irrumpen en una oficina bancaria, para desconcierto del miope empleado, que tras perder sus gafas las confunde con un peligroso grupo de atracadores. El empleado pulsa la alarma, lo cual activa el cierre de seguridad, y así comienza este insospechado atraco con rehenes que no tarda en llamar la atención de los vecinos y los medios de comunicación.

‘Las abuelas dan el golpe’ es el primer cómic guionizado por Raquel Franco, abogada de profesión que en el año 2009 publicó una novela titulada ‘Ocho años de silencio’. A los lápices la acompaña Cristina Bueno, a la que ya conocemos de obras como la novela gráfica ‘Ausencias’ que publicó con Astiberri. Juntas han decidido abordar, desde una óptica amable y humorística, el drama que viven muchas personas mayores en nuestro país, ya se trate de la soledad, el abandono, la pobreza o la pérdida de su hogar. Pero el hecho de que hayan optado por la vía humorística no implica que el lector deje de ver la cruda realidad que se esconde tras los casos de las cuatro protagonistas del cómic: África, Concepción, Angustias y Dolores. Una de ellas, por ejemplo, se libró por los pelos de ser desahuciada, y otra está a punto de ser ingresada en una residencia porque su nuera quiere quedarse con su casa. La dos autoras retratan con cariño a estas ancianas y sus circunstancias, con mucho respeto hacia la gente que vive desgracias parecidas en la vida real, al tiempo que consiguen hacernos reír con algunas de sus ocurrencias.

En ese sentido, el planteamiento de ‘Las abuelas dan el golpe’ funciona bien, tanto en su tramo inicial como en el desenlace. Más aún, al partir de una premisa tan al cabo de la actualidad, posee un atractivo adicional para toda clase de lectores. Pero donde falla el conjunto es en su desarrollo. Dado que las autoras descartaron la vía dramática, no se echa de menos una mayor profundidad en los problemas y las circunstancias de cada personaje. Pero al optar por el humor, cabría esperar una mayor sucesión de acontecimientos, de gags, mayor hilaridad en el desarrollo y un ritmo mucho más dinámico. Da la sensación, concluida la lectura, de que no se han aprovechado lo suficiente las 56 páginas que componen este álbum. Uno de los problemas es que encontramos ciertas escenas que, pudiendo resolverse en un par de viñetas, se alargan de forma innecesaria. Por ejemplo, cuando el empleado del banco busca a tientas sus gafas, o la larga secuencia empleada para contar cómo una de las ancianas se toma su dosis de Sintrón. Este desarrollo fallido, aunque comprensible al tratarse del primer cómic de Raquel Franco, provoca que ‘Las abuelas dan el golpe’ apenas roce la superficie de una premisa que podría haber dado mucho más de sí. La lectura concluye en un suspiro sin dejarnos demasiado poso, más allá del recuerdo simpático de sus protagonistas.

Las abuelas dan el golpe

  • Autoras: Raquel Franco y Cristina Bueno
  • Editorial: Planeta Cómic
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 56
  • Precio: 14,95 euros

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Jaime Valero @jvalerolife

Nací en el año de las inquietantes profecías literarias de Orwell. No traje ningún tebeo bajo el brazo pero en cuanto alcancé el uso de la razón el cómic se convirtió en una de mis máximas prioridades. Combino las viñetas y bocadillos con otras muchas pasiones delirantes e intento que todas ellas convivan en mi carrera como periodista y traductor. Mi cuartel general se encuentra radicado en Madrid.

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1 Comentario

  1. Solo leyendo la sinopsis, ya puedo gritar: este comic merece ser adaptado al cine! Aunque no sea original, no deja de ser necesario.

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