‘Ladronzuela’, soledad y sueños incumplidos

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La melancólica Corrina, la protagonista de este ‘Ladronzuela’, se nos presenta como el arquetipo de chica solitaria contemporánea, con su trabajo que le resulta de todo menos estimulante, sus infructuosos intentos por encontrar el amor a través de portales de citas virtuales, su solitaria copa de vino por las noches delante de la tele, y su gato gruñón que observa con curiosidad sus vaivenes y le aporta cariño a su manera. Licenciada en literatura inglesa y con aspiraciones literarias, Corrina tiene que conformarse con un curro en una agencia de publicidad que, en muchos sentidos, representa todo aquello que le disgusta de la vida moderna. Necesita un cambio en su vida, pero… ¿tendrá el coraje suficiente para ponerlo en marcha?

Mientras se lo piensa, Corrina ha adoptado una costumbre inofensiva, aunque fuera de la legalidad, que consiste en robar revistas en la tienda 24 horas donde suele hacer la compra. Este pequeño detalle, que sirve para diferenciarla del arquetipo mencionado anteriormente, es la característica que dota de cierta personalidad al personaje y que a la postre da nombre a la obra. Su autor, Michael Cho, un ilustrador nacido en Corea del Sur pero afincado desde niño en Toronto, afronta con esta premisa su primera novela gráfica. Con ella aborda una cuestión muy en boga en estos tiempos: la incomunicación en la era de la comunicación de masas. Hoy en día disponemos de infinitos medios para conectar con los demás, mayoritariamente digitales, pero siempre nos queda la duda de, si en el fondo, no estaremos más solos de lo que nos creemos. La soledad que conlleva sentirse alienado en el mundo de las redes sociales y los perfiles virtuales, la influencia del capitalismo que nos lleva a pensar en la gente (y en nosotros mismos) como en simples mercancías, y la falta de perspectivas sólidas de futuro son algunos de los temas que Cho aborda también en las páginas de ‘Ladronzuela’.

Planteado así, la lectura se antoja de lo más interesante. Sin embargo, el desarrollo no termina de estar a la altura. Para empezar, los personajes —no tanto Corrina, pero sí los secundarios con los que se va cruzando— verbalizan demasiado sus ideas y opiniones, de forma que a veces tenemos la impresión de encontrarnos ante una perorata demasiado evidente, que deja poco espacio al lector para que se posicione, y que al mismo tiempo produce cierto extrañamiento al leer algunos diálogos que resultan poco naturales. Cho se ha topado con una de las principales dificultades de todo creador —querer transmitir sus propias ideas, pero sin entorpecer el rumbo de su historia y de sus personajes—, y no ha terminado de resolverla bien. Parte de ese problema podría haberse resuelto dándole más páginas al cómic, de forma que los personajes pudieran darse a conocer de una forma más natural, sin necesidad de definirse a toda prisa en una única escena, que viene a ser todo lo que tenemos para conocer a algunos de ellos, como Ben, el fotógrafo, y Rodney, el jefe de Corrina. Y no es que este cómic tenga un ritmo acelerado, más bien al contrario, pero mientras que se detiene bastante en pequeños detalles cotidianos de la vida de Corrina, el resto de personajes desfilan a toda prisa por las páginas, sin tiempo para asentarse de una forma más convincente. Por último, y aunque esto es una apreciación personal, encuentro que el desenlace resulta demasiado edulcorado, demasiado bienintencionado, como si estuviéramos ante un cuentecillo de hadas urbano pensado para que después nos metamos en la cama bien arropaditos y no pensemos en lo miserable que puede llegar a ser la vida.

En lo que respecta al acabado gráfico, no puedo sino alabar el trabajo de Cho. La presentación en bitono, con un estilo fresco y rico en detalles —muy en la onda del canadiense Seth—, es una delicia para la vista. Cho se muestra además como un narrador visual muy competente, que sabe jugar con las transiciones, las elipsis, los encuadres y los juegos de luces y sombras, entre otros recursos, para dar vida a este ‘Ladronzuela’ que te entra por los ojos desde la primera página. Por ello, y a pesar de las carencias del guión, vale la pena apuntarse el nombre de Michael Cho para futuros proyectos. Al fin y al cabo, ‘Ladronzuela’ es su primera obra larga y, con la experiencia que otorga el paso del tiempo, confío en que en un futuro nos sorprenda con un tebeo redondo.

Ladronzuela

  • Autor: Michael Cho
  • Editorial: La Cúpula
  • Encuadernación: Rústica con solapas
  • Páginas: 98
  • Precio: 12,50 euros

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Jaime Valero @jvalerolife

Nací en el año de las inquietantes profecías literarias de Orwell. No traje ningún tebeo bajo el brazo pero en cuanto alcancé el uso de la razón el cómic se convirtió en una de mis máximas prioridades. Combino las viñetas y bocadillos con otras muchas pasiones delirantes e intento que todas ellas convivan en mi carrera como periodista y traductor. Mi cuartel general se encuentra radicado en Madrid.

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