‘Ladrón de ladrones vol.4’, atando cabos

LAdron de ladrones 4

Lo dije hace como dos años y, a la luz tanto de su tercer como de este cuarto volumen, no puedo hacer otra cosa que mantenerlo. De hecho, creo que mantener que ‘Ladrón de ladrones’ MOLA, ya es quedarse cortos a la hora de hablar de una serie que no ha hecho sino aumentar en lo que le ha dado a sus lectores en el tiempo que ha transcurrido desde aquél volumen dos que tan notables sensaciones nos transmitían: en éstos veinticuatro meses, ‘Ladrón de ladrones’ ha pasado de firme promesa a sobresaliente y consolidada realidad gracias a una terna de valores que la posicionan como uno de los mejores títulos que Image nos hace llegar semanalmente y en virtud de los que la editorial, como hemos dicho ya por activa y pasiva, se ha colocado por derecho como la MEJOR del panorama tebeístico yanqui.

El primero de ellos, de esa terna de valores que citaba antes, es el espectacular trabajo que con cada nuevo número realizan Robert Kirkman en el argumento y Andy Diggle en los guiones de los dos últimos volúmenes. Un trabajo que juega sus mejores bazas en la caracterización de los personajes —lo que hacen con Redmond, ese ladrón de guante blanco de vuelta de todo que es protagonista central de la acción, es directamente de genios—, en lo poco que puede llegar uno a anticiparse a lo que va desgranándose en la trama por más que el giro fundamental de éste cuatro volumen se vea venir a la legua; y, sobre todo, por una cualidad que es la que mejor define a la serie y que, aunque sea en segundo lugar, es la más importante de esas tres que mencionaba: lo marcadamente cinematográfico de su personalidad.

No es que sea de extrañar, viniendo de quien viene, pero más que ‘The Walking Dead’, que ‘Invincible’ o que esa ‘Outcast’ que veremos en la pequeña pantalla a partir del próximo otoño, es ‘Ladrón de ladrones’ la serie que mejores resultados daría trasladada a veinticuatro fotogramas por segundo. A fin de cuentas, la historia del cine está plagada de títulos sobre robos y, no obstante, pocas se acercan a la perfección que destilan tanto los que aquí han ido apareciendo como las tramas que los ligan —ésto último se hace muy evidente en lo que se nos narra en el presente tomo, con un arco que sirve como perfecto punto y a parte a lo que hasta ahora habíamos leído—.

Cerrando el trío de consideraciones que provocan que tengamos en tan alta estima a ‘Ladrón de ladrones’, encontramos una tercera cualidad que es la segunda responsable de esa personalidad tan acusada en lo cinematográfico: el dibujo de Shawn Martinbrough. El planteamiento narrativo del artista evidencia desde un primer acercamiento que lo suyo es la acción panorámica, con unas páginas que en su gran mayoría se tratan con viñetas proporcionadas según una relación aproximada muy similar a dicho formato de imagen. Uniendo a ello una claridad narrativa asombrosa, una espléndida caracterización de personajes y el que, pasados uno o dos números, ya sea imposible imaginarse la vida de Redmond en otras manos que no sean las suyas, creo que queda bastante claro por qué afirmaba arriba con contundencia que esta cabecera es de lo mejorcito de Image. Una afirmación que, echando un vistazo a lo mucho y muy sobresaliente que hay en la editorial, habla por sí sola de las inmensas fortalezas de la creación de Kirman.

Ladrón de ladrones vol.4

  • Autores: Robert Kirkman, Andy Diggle y Shawn Martinborough
  • Editorial: Planeta DeAgostini
  • Encuadernación: Rústica
  • Páginas: 136 páginas
  • Precio: 14,21 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector apasionado. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de adopción. Treintañero para cuarentón. ¡Ah! y escritor compulsivo tanto aquí como en Blog de cine.

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