‘La vida’, moderada decepción

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Detesto tener que valorar una lectura —sea la que sea— en términos de decepción por cuanto hay mucho que puede llegar a ocultarse bajo el manto de tal calificativo que no alude directamente a la intención que servidor quiere darle: una intención que no es otra que denotar que, tras dos esos dos TITULAZOS que fueron ‘La casa azul’ y ‘Tante Wussi’, la expectación personal hacia ‘La vida’ —decir que el título es evocador es quedarse muy corto— con la que Tyto Alba se iba a aproximar a la figura de Picasso era, como poco, desmesurada. Y lo era tanto porque tener entre las manos una criatura del artista de Badalona siempre es motivo de celebración como porque, con los antecedentes de lo que hace un par de años llevó a cabo acercándose a la fascinante vida de Frida Kahlo, lo que podía conseguir haciendo lo propio con la figura del malagueño más universal de todos los tiempos hacía que tan sólo pensarlo la cabeza disparara en mil direcciones diferentes.

De muy menor ambición que ‘La casa azul’, Alba focaliza su atención en ‘La vida’ en una breve pero fundamental etapa en la existencia de Pablo Ruiz Picasso y su gran amigo Carles Casamegas, aquella que transcurre entre los años 1900 a 1903 entre Malaga, Barcelona y París y que incidirá de forma directa, debido a los trágicos acontecimientos que rodearon al amigo del autor de ‘El Gernika’, en el comienzo de la legendaria etapa azul del malagueño, primer paso en el proceso hacia la abstracción que desembocaría en el nacimiento del cubismo. Después de un breve prólogo, que sirve de ominoso marco para el resto de la narración, el entramado de ‘La vida’ nos transporta a la Barcelona de 1900, cuando Picasso sólo cuenta con 19 años y ya sueña con poder abrirse a la innumerables influencias que podría imprimirle el París bohemio de la época.

Pero por muy atractivo que sea tan relevante capítulo en la historia del arte —de nuevo, lo que vivió Picasso en aquellos pocos años fue fundamental para que el pintor se metiera de lleno en una de las etapas más alabadas de su fértil trayectoria— y por mucho que a lo largo de las 96 páginas haya lugar para momentos de una belleza plástica sobrecogedora, hay algo en ‘La vida’ que no ha terminado de conectar con este redactor. No es el dibujo ni la narrativa de Alba, dos conceptos a prueba de balas si de nuestro compatriota estamos hablando. No. Creo que, al margen de la relación directa con esas expectativas de las que hablaba antes, quizás haya sido la elección del período de la vida de Picasso o el que, al quedar recogido en las viñetas del catalán, aquél resulta apasionante sólo en fugaces instantes que, unidos, no conforman un todo tan sólido y sin fisuras como el que sí podíamos encontrar en las dos anteriores obras del artista. Con todo, eso sí, un volumen que, sin duda, hará las delicias de los amantes de la historia del arte. Garantizado.

La vida

  • Autores: Tyto Alba
  • Editorial: Astiberri
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 96 páginas
  • Precio: 14,25 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector apasionado. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de adopción. Treintañero para cuarentón. ¡Ah! y escritor compulsivo tanto aquí como en Blog de cine.

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