‘La Sangre de las Cerezas Volumen 1’, empieza la despedida

Los Pasajeros del Viento. ¿Les suena? Debería puesto que estamos ante una de las grandes obras del Noveno Arte, una BD de las que todo el mundo habla cuando quiere recomendar alguna obra facturada en el viejo continente. No se trata de algo nuevo, la saga firmada por François Bourgeon lleva la nada desdeñable cifra de cuarenta años publicándose, un período de tiempo en el que ha pasado de todo con unos personajes que ya nos resultan más que familiares. Tal es la importancia de ‘Los Pasajeros’ que su influencia se puede notar en otros títulos clásicos como pueden ser ‘Las Siete Vidas del Gavilán’, ‘Sambre’ o ‘Las Torres de Bois-Maury’. Astiberri, actual poseedora de los derechos en nuestro país, comienza un nuevo ciclo con este ‘La Sangre de las Cerezas Volumen 1’, el principio del fin de una serie mítica e histórica, un relato complejo en el que siempre se ha intentado plasmar cierto compromiso social y político basado en los acontecimientos de una época convulsa y, por momentos, cruel y despiadada con los personajes protagonistas.

París. Febrero de 1885. Las comunas francesas. Este es el punto de arranque del nuevo ciclo, un primer álbum en el que las tramas se van a desarrollar enteramente en la capital francesa, dejando un poco de lado aquel espíritu aventurero de los anteriores volúmenes. Esto es algo que el autor parece hacer de manera consciente, con la intención de ir desarrollando sus planes a fuego lento, definiendo bien a los personajes y deteniéndose en lo que él cree que debe ser prioritario. Quédense con dos nombres: Clara y Klervi. A la primera la conoceremos en La de L´Abreuvoir, descendiente de Isa (¿les suena de algo?), una mujer con un pasado que dejaría a la deriva a cualquiera pero que, gracias a su carácter, no dejará que eso la frene ni la lastre. La segunda, una inmigrante mucho más joven que Clara que apenas habla Francés y que ha sobrevivido en la calle como buenamente ha podido. Este primer tomo centra sus ochenta y ocho páginas en la relación que se establece entre ambas féminas y todas las vicisitudes que ello le acarreará.

Bourgeon, sabedor del material “ganador” que tiene entre manos, no se decanta por ninguna de las mujeres para nombrarla protagonista principal. Ambas se complementan de manera lógica, las ganas de supervivencia que muestran, lo salvaje de sus comportamientos contrasta con un carácter alegre y positivo. Hacen gala de un carisma tan grande que, el lector, rápidamente se identifica con ellas, por lo que cualquier revelación del pasado (que las hay y bastante dolorosas) o cualquier piedra en el camino que se encuentren nos van a afectar como si nos pasara a nosotros mismos. La precisión del autor galo a los guiones solo puede ser comparada con su habilidad a los lápices, su estilo, fácilmente reconocible, nos va a ilustrar un París sumido en la lucha de clases, una Ciudad de la Luz llena de contrastes. Por un lado nos vamos a encontrar la belleza habitual de la capital francesa, derrochando glamour por sus calles, pero también habrá oscuridad, emplazamientos sombríos como las famosas catacumbas sobre las que descansa la urbe, tenebrosas galerías que pondrán la nota desasosegante del relato. Una lectura deliciosa que nos deja con ganas de más, aunque ello suponga la despedida de una historia mítica.

[Grade — 8.50]

La Sangre de las Cerezas Volumen 1

  • Autores: François Bourgeon
  • Editorial: Astiberri
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 88 páginas
  • Precio: 18.00 euros

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Mario de Olivera @fancueva

No sé si el médico que ayudó a mi madre a traerme al mundo me dio un cate en el culo o directamente me arrimó un Spiderman. Lo que sí tengo claro es que desde que tengo uso de razón siempre he tenido un tebeo entre las manos. Por el camino se fueron añadiendo más aficiones que me convierten en un devorador de series, películas y algún que otro libro. Jugador “devezencuandero” a lo que me pongan por delante, siempre y cuando medie el machacamiento de zombies o de ejércitos plagados de magos y orcos, intento estar siempre liado con cualquier actividad lúdico-frikoidal que haga mi existencia sevillana algo más agradable y entretenida. Oh yeah!

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