‘La saga de Grimr’, la épica que vino del frío

Precedida, no ya de los laureles con los que se coronó en Angouleme en la edición del afamado festival del pasado 2018, sino de recomendaciones por doquier de gente cuyo criterio tengo en mucha estima, abordaba la lectura de ‘La saga de Grimr‘ sin la menor idea de qué iba a encontrarme en este tebeo firmado por Jérémie Moreau. Y la primera sorpresa, y acaso la que más consiguió engancharme a lo largo de las más de 200 páginas en las que se extiende este relato, fue la localización elegida por el artista francés para dar rienda suelta a una imaginación que, sinceramente, es tan fértil como inusitadamente realista. Tanto es así, con tanta fuerza impacta en el lector el trabajo que cuaja el guionista y dibujante, que mientras iba consumiendo con cierta avidez página tras página, no paraba de preguntarme si lo que aquí se narra había sido real o si, por el contrario, como suponemos, es un trasunto salido por completo de la asombrosa inventiva de este artista que ya nos había sorprendido considerablemente con el primer trabajo que le vimos a los lápices —’El mono de Hartlepool’ junto a Wilfrid Lupano— y que había subido aún más la apuesta firmando al completo los dos espléndidos volúmenes de ‘Max Winson‘.

Pero nada de lo que Moreau había planteado en su primera incursión como autor completo puede preparar al lector para lo que se va a encontrar en ‘La saga de Grimr’. Más allá de esa sorprendente elección de Islandia como marco en el que situar las aventuras de su héroe, si hay algo que fascina conforme uno se adentra en la precisa ambientación con la que se nos traslada a tan frías latitudes, eso es la asombrosa definición, tanto de la época en que se desarrolla el relato —a finales de un s.XVIII que se antoja, con respecto a lo que cabría esperar si la acción hubiera tenido lugar en el continente, como bastante más atrás en el tiempo— como, sobre todo, de los personajes que conforman este poema sinfónico en viñetas: ya estemos hablando de ese ceñudo y parco en palabras protagonista, ya del bribón que lo acogerá bajo su raído manto y le hablará de gestas, leyendas y canciones, ya de la delicada mujer que será objeto de su afecto o del anciano que, con denuedo, busca al que sea futuro héroe de la isla.

Alternando en un equilibrio preciso y perenne de principio a fin, el relato de las muy curiosas hazañas de Grimr con una descarnada y tremendamente expresiva visión de los áridos paisajes islandeses, Moreau da un considerable salto cualitativo en lo que a calidad de su dibujo se refiere: manteniendo similar nivel en una narrativa que ya era de altísimo calado en sus obras anteriores, el artista se deja la piel en unas planchas que, siempre contenidas —hay aquí un control muy consciente del trazo que no se veía en ‘Max Wilson’, muy dada a la plasticidad de la línea—, siempre pensadas bajo un uso muy somero del color, cuando explotan —y de eso el tramo final de la narración sabe mucho— lo hacen con tan arrebatadora fuerza y poderío que es inevitable no caer rendido a sus pies. El resultado de combinar aspectos tan sobresalientes como los dos que aquí confluyen es, no os quepa duda, el que ‘La saga de Grimr’ se alce como un cómic asombroso, lleno de matices, de segundas lecturas que abren diálogos y suscitan reflexiones y de sensaciones finales de esas que no se olvidan fácilmente. Haceos un favor: adquiridlo cuanto antes.

La saga de Grimr

  • Autores: Jérémie Moreau
  • Editorial: Norma Editorial
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 232 páginas
  • Precio: 28,45 euros en Amazon

Etiquetas

Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

Compartir este Artículo en

Deja un Comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.