La historia de la línea Vertigo [75 Aniversario de DC]

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Vertigo nació como un sello dentro de DC destinado a ofrecer cómics dirigidos a un público adulto que abordaran temas y puntos de vista que no tenían cabida en su línea editorial habitual. Ya desde los años 80, DC venía publicando algunas de las obras que posteriormente se han considerado como las más importantes de la línea Vertigo (entre ellas, ‘The Sandman’ y Hellblazer’), pero en realidad no fue hasta 1993 que se acuñó el nombre de Vertigo, gracias a una iniciativa de la editora Karen Berger, que aún hoy sigue al frente del sello.

A lo largo de estos casi veinte años, Vertigo nos ha ofrecido algunas de las apuestas más arriesgadas del mercado, y ha dado a los autores una libertad creativa que difícilmente puede verse en las series regulares de sus personajes más conocidos. Por supuesto, ellos han respondido dando lo mejor de sí mismos y gracias a eso hemos podido leer cómics tan maravillosos como ‘100 Balas’, ‘Fábulas’, ‘Y: el último hombre’; y otros que comenzaron bajo el sello de DC, pero que finalmente se sumaron a las filas de Vertigo, como ‘La Cosa del Pantano’ y ‘Animal Man’.

Si os gustan estar series, acompañadnos en este viaje por la historia y evolución de la vertiente adulta de los cómics de DC.

Antecedentes: La primera invasión británica

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Uno de los hechos que impulsó el nacimiento de la línea Vertigo fue la entrada de numerosos guionistas británicos en la editorial, cargados de ideas nuevas, ópticas rompedoras y ganas de ir más allá de los típicos cánones del cómic superheroico. Entre ellos se encontraba, cómo no, el grandísimo Alan Moore, que firmó ‘Watchmen’, ‘V de Vendetta’ y ‘La Cosa del Pantano’ durante los años 80. En esos momentos Vertigo no existía como tal, así que estas y otras obras aparecieron bajo el propio sello de DC o bajo otros más efímeros como Helix o Paradox Press.

Otro guionista fundamental en esta primera invasión británica fue Grant Morrison, que ya dejaba entrever su (a veces) incomprensible mundo interior con ‘Animal Man’, ‘Doom Patrol’ y ‘Kid Eternity’. Al igual que ocurre con las obras de Moore, estas se publicaron entre mediados de los 80 y principios de los 90, por lo que no formaron parte en realidad de la primera oleada de obras Vertigo. Son más bien sus antecedentes más directos, que sentaron en buena medida las bases que posteriormente tomarían en cuenta los autores que estaban por llegar.

Antes de hablar de estas obras y autores, no podemos olvidarnos de ‘Hellblazer’, una obra que arrancó unos años antes de la fundación oficial de Vertigo, pero que desde entonces se ha convertido no sólo en una de sus series estrella, sino también en la única (de las primeras que aparecieron) que continúa su andadura tras todos estos años. El personaje de John Constantine hizo su primera aparición como secundario en ‘La Cosa del Pantano’ de Moore, quien, tras las peticiones de diferentes autores, concedió que se le dedicara una serie regular. Ésta arrancó en 1988 con guiones de Jamie Delano (nacido en Northampton, igual que Moore), y posteriormente caería en manos de otros autores, también nativos de las islas británicas, como Garth Ennis y Warren Ellis.

Nacimiento y evolución de Vertigo

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Como ya he dicho anteriormente, 1993 fue el año en que oficialmente se adoptó el nombre de Vertigo para agrupar esta serie de cómics adultos que eran realizados principalmente por autores llegados desde el otro lado del charco. Su primer movimiento fue adoptar bajo su seno algunas de las obras citadas en el apartado anterior, que llevaban ya un tiempo publicándose. Pero las primeras obras que arrancaron desde el principio bajo el sello Vertigo fueron dos.

En primer lugar, ‘Muerte: El alto costo de la vida’, un spin-off de ‘Sandman’ escrito por el propio Neil Gaiman e ilustrado por Chris Bachalo y Mark Buckingham. Y en segundo lugar, ‘Enigma’, una serie de ocho números escrita por Peter Milligan que nos cuenta la historia del superhéroe que da nombre al cómic.

Ya desde estos primeros pasos de la línea, los personajes incluidos en sus series se mantuvieron alejados de la continuidad del Universo DC. En algunas de las series pre-Vertigo (como en los primeros números de ‘Sandman’) sí se veía una cierta interacción con otros personajes de la editorial, pero sus autores no tardaron en virar hacia sus propios universos para crear historias totalmente independientes. Sin duda, este fue uno de los mayores atractivos que atrajo a nuevos lectores a una editorial que ya llevaba más de cincuenta años de trayectoria a sus espaldas.

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A estas obras les siguieron nuevos spin-offs de ‘Sandman’ (como ‘Sandman: Mystery Theatre’), obras más personales como el ‘Sebastian O’ de Morrison o la provocadora visión del futuro llamada ‘Transmetropolitan’, que abarcó 60 números entre 1997 y 2002. Poco después también llegaría ese referente del cómic negro que es ‘100 Balas’, creada por Brian Azzarello y Eduardo Risso; la profundamente imaginativa ‘Fábulas’, ideada por Bill Willingham y que todavía prosigue su andadura; y la impactante ‘Predicador’, que a mí personalmente nunca me ha hecho demasiado tilín, aunque no puedo negar que dejó algunos personajes memorables durante los cinco años que duró su publicación.

Así pues, Vertigo permitió a sus autores tratar otros géneros alejados del pijamismo habitual (ciencia-ficción, serie negra, terror…), y a quienes decidieron quedarse en él, aportarles ese tono adulto que el mainstream no les permitía.

Vertigo en la actualidad

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Aunque durante la mayor parte de su andadura, han sido mayoritariamente autores europeos quienes han dado a Vertigo ese sello tan personal, los escritores americanos no quisieron quedarse atrás y demostraron que ellos también eran capaces de crear historias interesantes para lectores más talluditos. Los dos ejemplos que se me vienen primero a la cabeza son los de Brian K. Vaughan y Brian Wood. El primero aunó fuerzas con Pia Guerra para crear esa adictiva serie que fue ‘Y: El último hombre’, en la que una misteriosa plaga acaba con la vida de todos los hombres de la tierra (a excepción de Yorick, el prota). Y el segundo dio vida a ‘DMZ’, historia ambientada en un futuro cercano, en Nueva York, en mitad de una cruenta guerra civil.

Estas dos obras nos ofecen una visión personal del futuro, que también podemos encontrar en otros dos magníficos cómics. Primero, la serie ‘Deadenders’, escrita por Ed Brubaker, y protagonizada por un joven que vive en uno de los sectores pobres y aislados de una gran ciudad. Y segundo, ‘Heavy Liquid’, una sugerente obra creada por Paul Pope en la que se cuentan los efectos de una sustancia que puede usarse tanto como explosivo como droga de consumo personal.

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Vemos, pues, que las reflexiones en torno al futuro han sido una de las constantes en las obras más recientes de Vertigo, y también lo ha sido la serie negra, especialmente tras la inauguración del subsello Vertigo Crime. Éste arrancó con la publicación de dos obras magníficas, ‘Dark Entries’ y ‘Filthy Rich’, y recientemente ha contado con la incorporación de ‘The Chill’. La peculiaridad de estos cómics es que se han publicado en un formato menor que el del comic-book, más similar al de una novela, y en riguroso blanco y negro. Fuera de esta línea, también destaca la negrísima ‘Scalped’, ambientada en una reserva india de la actualidad.

Para terminar, este último año han aparecido tres nuevas series que se alejan de cualquier posible etiqueta. ‘Sweet Tooth’, del canadiense Jeff Lemire, nos cuenta una historia post-apocalíptica protagonizada por un joven que es un híbrido entre humano y ciervo. Una historia de lo más original que nos deja cada vez más desconcertados a cada número que pasa. ‘Daytripper’, de los brasileños Gabriel Bá y Fábio Moon, construida a partir de historias cortas e intimistas, que dan como resultado una curiosa mezcla de slice of life y fantasía. Y por último, ‘Greek Street’, una envolvente historia de violencia y misterio escrita por Peter Milligan.

Conclusiones

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Durante estos años que lleva en activo la línea Vertigo, han aparecido muchas otras obras que por desgracia no podemos incluir aquí si no queremos que el post se extienda hasta el infinito. Pero todas ellas, y especialmente las que sí han aparecido aquí, han servido para configurar una forma diferente de entender el cómic americano que se aleja de los tópicos del mainstream y que ha conseguido atraer la atención de lectores que normalmente no se asomarían a las páginas de un cómic.

Otras editoriales han intentado seguir su ejemplo, como Marvel con su línea MAX o algunas de las apuestas más recientes de Image, que en los últimos años ha empezado a alejarse un poco del pijamismo más estricto. Sin embargo, aunque nos hayan dejado algunas obras de gran interés, ninguna ha conseguido tener aún en conjunto la importancia de Vertigo ni el buen ojo demostrado por los editores que han pasado por la línea.

El futuro pinta bien para Vertigo, y cada vez que sale algo nuevo uno ya tiene bastantes garantías de que se va a encontrar con un cómic de calidad (aunque no siempre sea así, claro). Y ya que nos hemos puesto a recordar algunos de los grandes cómics que nos ha dejado en estos años, me gustaría plantearos una pregunta: ¿Cuáles son vuestras obras favoritas de la línea Vertigo?

En Zona Fandom | Especial 75 Aniversario DC

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Jaime Valero @jvalerolife

Nací en el año de las inquietantes profecías literarias de Orwell. No traje ningún tebeo bajo el brazo pero en cuanto alcancé el uso de la razón el cómic se convirtió en una de mis máximas prioridades. Combino las viñetas y bocadillos con otras muchas pasiones delirantes e intento que todas ellas convivan en mi carrera como periodista y traductor. Mi cuartel general se encuentra radicado en Madrid.

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