‘La herencia de la ira’, Aaron unleashed

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Puntualizando, porque es necesario hacerlo, que junto con Brian Michael Bendis, Jason Aaron es el responsable de las únicas lecturas que vale la pena seguir en la muy demacrada actualidad del Universo Marvel —tanto su ‘Mighty Thor’ como su ‘Doctor Strange’ son espectaculares—; no cabe duda, echando la vista atrás sobre la producción del escritor de Alabama, que su fuerte no reside en los tebeos de superhéroes sino en esas historias de marcado corte noir que, ambientadas en lugares poco comunes del género, han sido capaces de añadir a éste matices poco explorados del mismo. Dejando a un lado el fantasmagórico relato bélico que es la superlativa ‘The Other Side’, ejemplos de esas cualidades añadidas que Aaron aporta al género negro los hemos podido encontrar en la magistral ‘Scalped’, la espléndida ‘Southern Basterds’ y, por supuesto, en este relato de venganzas, segundas oportunidades y redención que es el momentáneo retrato de la familia Rath.

Jugando en el título con la fonética del apellido en inglés —uno de esos detalles que se pierde en la traducción al pronunciarse igual Rath que “wrath”, la ira a la que hace referencia la cabecera— ‘La herencia de la ira’ sobresale por mucho motivos del nivel medio de las miniseries autoconclusivas que el pasado año se publicaron al otro lado del charco, pero el principal de ellos es su acusada personalidad cinematográfica. Puesta en valor por una narrativa que echa mano de recursos del noveno arte heredados, qué duda cabe, del séptimo —los flashblacks, las concatenaciones…— es en la personalidad de Ira Rath donde más se deja notar la huella del cine y, quizás, donde más se le “ve el plumero” a Aaron. ¿Que en qué sentido?, muy sencillo, en hacer a su personaje estrella un claro trasunto de la esencia de los personajes más rudos y emblemáticos de Clint Eastwood y, al hacerlo, acaso en aspirar a que algún productor avispado compre los derechos de adaptación de la obra a la gran pantalla por el evidente homenaje que supone al actor y cineasta.

De ello, de que resulte también evidente, se encarga un Ron Garney que aquí o en su actual estancia en ‘Daredevil’ ha culminado el largo proceso de transformación que hoy por hoy lo aparta, y de qué manera, de aquel dibujante resultón que conociéramos algo más de dos décadas atrás: extrayendo lecciones que miran mucho hacia el ‘Sin City’ de Frank Miller, los juegos de sombras y de definición de la figura mediante los negros que tanto abundan en la cabecera del alter ego de Matt Murdock encuentran aquí perfecto laboratorio de pruebas en muchas de las páginas que adornan esta brutal y descarnada historia. Una que sirve a Aaron para dar rienda suelta a sus más viscerales recursos y que, aunque sólo sea por unos breves minutos —los que nos lleva devorar un relato imposible de abandonar una vez comenzado—, nos devuelve a la mejor versión del guionista, esa que hizo nuestras delicias en una reserva india y del que siempre esperamos grandes cosas.

La herencia de la ira

  • Autores: Jason Aaron & Ron Garney
  • Editorial: Panini
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 136 páginas
  • Precio: 14,25 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector apasionado. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de adopción. Treintañero para cuarentón. ¡Ah! y escritor compulsivo tanto aquí como en Blog de cine.

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