‘La batalla de Esquizo’, pulso contra la mente

No es la primera vez que, por estas mismas líneas, nos asomamos a un tebeo que, dejando atrás el mero entretenimiento —ya sea más o menos descerebrado, no voy a entrar a graduarlo—, pretende acercarse a una enfermedad desde la crudeza y lo descarnado de aquellos que la padecen directa o indirectamente. Es más, es que de las considerables ocasiones en las que nos hemos acercado a títulos que responderían a esa premisa de partida, la de aproximar al lector a la realidad de cómo se vive o convive con una dolencia más o menos grave, nos hemos topado con obras capitales del arte secuencial como ‘De tripas y corazón’, ‘Píldoras azules’, ‘Arrugas’, ‘Una posibilidad entre mil’ o ‘Alicia en el mundo real’ por citar a las primeras que me vienen a la memoria.

A todas ellas, tanto las que he nombrado como las que he dejado por nombrar, viene ahora a unirse ‘La batalla de Esquizo’, uno de los títulos de la segunda hornada de Nuevo Nueve que comienza a perfilar con claridad una de las apuestas más claras de Ricardo Esteban en esta nueva singladura editorial: la del cómic español. De hecho, y como ya veremos en estos días, los otros dos volúmenes que conformaron la oferta de septiembre de Nuevo Nueve, insistían en esta misma idea de dar a conocer el producto patrio, bien de autores completos, caso de Calo y ‘El americano’, bien de dibujantes como Víctor L. Pinel, artífice de ‘La casa de la playa’.

Centrando nuestro discurso en ‘La batalla de Esquizo’, y como puede claramente intuirse por el título que Manuel A. García Iglesias ha elegido para su obra, todo lo que aquí se nos narra gira en torno a un personaje, un artista llamado Roberto que padece esquizofrenia y manía persecutoria. Definido con una intensidad y detalle que nos lleva a pensar, bien que el autor haya conocido la enfermedad de cerca, bien que se ha documentado hasta límites insospechados, la espiral de paranoia y de enajenación en la que nos sumerge el español a través de sus virtuosas planchas es de una categoría soberbia: la compulsión de su trazo, la fuerza que emana de muchas de las decisiones compositivas y el que en no pocos momentos, esa intensidad con la que se transmiten los síntomas de la esquizofrenia sea gracias a unas planchas de las que dimana cierta cualidad «enfermiza» —sin que, ni por asomo, se deba atisbar ninguna apreciación peyorativa en el uso de dicho término—hacen de ‘La batalla de Esquizo’ una lectura tremendamente hipnótica. Tanto, que en ocasiones en el transcurso de la misma se hace muy necesario parar para levantar la mirada, asegurarse de que la realidad que nos rodea es la que nos rodea y no una con la que nuestra mente nos está engañando, y, con dicha certeza, volver a sumergirse en un tebeo extraordinario de esos a los que le resulta imposible dejar indiferente.

La batalla de Esquizo

  • Autores: Manuel A. García Iglesias
  • Editorial: Dib-buks
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 88 páginas
  • Precio: 15 euros

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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