‘La balada de la Magdalena’, muy irregular

La balada de magdalena

Aunque son bien pocas a lo largo del año, en contadas ocasiones he de admitir que me equivoco en mis elecciones lectoras. Es cierto que con los años dichos errores se han minimizado en extremo y que, con el criterio que aportan los miles de tebeos que copan mi bagaje, uno evita en mayor o menor medida tener que encontrarse en la incómoda tesitura de, llegado el momento, no sentirse capaz de continuar la lectura de un título en el que resulta imposible hallar asidero alguno. Pero por mucho que se intente, es casi inevitable que, de vez en cuando, surja ese volumen que se te resiste, al que casi tienes que obligarte a terminar por los mismos motivos por los que te quedas en la sala de cine a finalizar un filme por muy nefasto que este sea, intentando en el transcurso del tránsito ser lo más condescendiente posible y extraer algo positivo del mar de mediocridad por el que navega el producto.

Huelga decir que esa fue la situación en la que me encontré cuando, a las 30 o 40 páginas de haber comenzado ‘La balada de Magdalena’, empecé a detectar los claros indicativos que apuntaban de forma indefectible a que algo no funcionaba en la obra firmada por Christophe Dubois. Unos indicativos que se inclinaban de manera dual tanto hacia el arte del autor francés como a la naturaleza errática y mal hilvanada de su guión. Atendiendo a éste último, considerando el atractivo de partida que suponía la ambientación de la historia en la Primera Guerra Mundial y ese valor añadido que era —para aquél al que, como servidor, le fascinen los relatos con navíos— el amplio protagonismo del mar, es la pésima definición de los personajes, lo atribulado y episódico del avance del relato y el que en ningún momento logre transmitir emoción alguna, lo que deviene en puñalada fatídica para poder siquiera dejarse llevar por esta historia de búsquedas y traiciones familiares.

Una puñalada que ya queda intuida en un estilo de dibujo que, trascendida la incuestionable belleza plástica de su portada, no termina de convencer. Hay hermosura en ciertas viñetas de entre las muchas que conforman las 128 páginas, y tanto el tratamiento cromático en general —singularmente brillante— como la forma en la que Dubois refleja la naturaleza que rodea a los personajes es intachable; pero, ay, es en éstos donde ‘La balada de Magdalena’ postula una barrera infranqueable, ya por lo decididamente feista de sus rostros, ya por lo forzado de sus maneras o la desnaturalizada proporción que con la que el artista se aproxima a ellos. Pero no quiero hacer “más sangre” en un álbum que, a fin de cuentas, es posible que encuentre a su público…lástima que el que esto suscribe no haya podido formar parte de él.

La balada de la Magdalena

  • Autores: Christophe Dubois
  • Editorial: Norma
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 128 páginas
  • Precio: 24,70 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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