‘La Balada de Halo Jones’, treinta y tantos años no son nada

No hay una mejor campaña publicitaria que leer el nombre de Alan Moore en la portada de un tebeo. Esa es una verdad incuestionable que queda confirmada al ver la cantidad de material y referencias que se suele hacer al guionista de Northampton en muchos de los productos que ven la luz mes tras mes. Y queda más patente todavía en comics como esta ‘La Balada de Halo Jones’, un relato que tiene ya sus años (empezó a publicarse en 1984, imagínense) y que, sin ser uno de los trabajos capitales del barbudo, ha contado ya con varias ediciones en nuestro país. Así a bote pronto recuerdo una de Dolmen (dos volúmenes), otra de Kraken (un solo tomo) y la más reciente, esta que Norma ha puesto en circulación hace poco y que difiere de las otras en un aspecto tan relevante como es el color.

Sí, la obra ha sido recoloreada por Bárbara Nosenzo con muy buen gusto y siendo bastante respetuosa con las ilustraciones de Ian Gibson, algo que supondrá la adición de nuevos matices a una lectura de lo más interesante. La historia, que una vez degustada podemos afirmar que cuenta con varios actos bien diferenciados, exige al lector que ponga de su parte, es Moore, algo que hay que tener en cuenta a la hora empezar cualquier obra suya. De esta manera, el volumen se abre mostrándonos a nuestra protagonista viviendo sobre el océano Atlántico, muy cerca de la costa este de América, donde lleva una vida bastante olvidable junto a sus amigas, un momento en el que se junta pesimismo y decadencia, dos elementos cuya presencia en muchos comics de los ochenta estaba más que asegurada. El asesinato de una de sus compañeras será definitivo para que Halo se convierta en todo un referente para la humanidad, iniciando un viaje interestelar que servirá para forjar su carácter. También tendrá su cuota de importancia la aparición de un personaje secundario que ha sufrido tantos cambios de sexo a lo largo de su vida que ha terminado por ser alguien tan trivial que poca gente le echa cuenta.

El relato sigue avanzando entre giros inesperados y situaciones muy propias de Moore como puede ser la guerra interplanetaria en la que termina involucrada Jones tras alistarse en el ejército. Todo esto conflicto bélico servirá para establecer ciertos paralelismos con la guerra de Vietnam, intentando arrojar cierta luz tanto sobre los motivos que la propiciaron como la forma en que fueron tratados lo soldados que lucharon en ella. Moore sabe muy bien manejar estos momentos, haciendo especial hincapié en las razones que llevan a matar indiscriminadamente al ejército rival. ¿Hay justificación para algo así? El guionista contará como compañero de armas con Ian Gibson, autor forjado en la revista 2000 AD (cabecera en la que apareció la historia semanalmente a razón de cinco páginas por entrega), cuyo estilo sombrío y duro no puede ser más apropiado para el tono de la obra. En esta nueva edición, tal y como se ha comentado más arriba, contará con un color muy respetuoso con las páginas originales, siendo ya una cuestión de gustos personales el que se prefiera una versión u otra. Una “Balada de Halo Jones” que por problemas de los autores con la editorial (cuestión de derechos sobre los personajes) quedó más o menos inconclusa, demasiados cabos sueltos y un final abierto que deberían haber sido mejor rematados. Un detalle que no afecta en demasía al resultado final pero que, conociendo las formas de Moore, se ve que todavía faltaba un poco para que se cumplieran todo lo planeado por el autor.

[Grade — 8.50]

La Balada de Halo Jones

  • Autores: Alan Moore y Ian Gibson
  • Editorial: Norma Editorial
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 228 páginas
  • Precio: 28,50 euros

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Mario de Olivera @fancueva

No sé si el médico que ayudó a mi madre a traerme al mundo me dio un cate en el culo o directamente me arrimó un Spiderman. Lo que sí tengo claro es que desde que tengo uso de razón siempre he tenido un tebeo entre las manos. Por el camino se fueron añadiendo más aficiones que me convierten en un devorador de series, películas y algún que otro libro. Jugador “devezencuandero” a lo que me pongan por delante, siempre y cuando medie el machacamiento de zombies o de ejércitos plagados de magos y orcos, intento estar siempre liado con cualquier actividad lúdico-frikoidal que haga mi existencia sevillana algo más agradable y entretenida. Oh yeah!

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