‘La auditora’, otro tipo de ciencia-ficción

Cuando uno piensa en ciencia-ficción la memoria tiende a busca referentes instaurados por el séptimo arte y consagrados por el tiempo, las buenas críticas —si bien esto no es condición sine qua non— y, por supuesto, la imparable mercadotecnia yanqui. Así, sagas como la de ‘Star Wars’, ‘Alien’ o ‘Star Trek’, con sus épicas inabarcables, se asientan con fuerza en el imaginario popular como ejemplos más contundentes del género. Pero lo cierto es que, valorándolas en lo que cabe —mucho habría que discutir acerca de si el universo de los Jedi es ci-fi o fantasía—, cualquiera de ellas se queda muy atrás de lo que otras vertientes de las historias situadas en el futuro son capaces de ofrecerernos; vertientes como la de anticipación, la ciencia-ficción dura, la de especulación —que no es exclusiva, ni mucho menos, de la ciencia-ficción— o la social, ésta última mucho más sucia, más realista, menos dada a grandes gestos o a enormes gestas y más a servir de reflejo alterado de la realidad actual. Con nombres como los de Ray Bradbury, George Orwell, Aldous Huxley o Isaac Asimov marcando las mejores pautas que ha dado esta última, es ‘La auditora’ un claro ejemplo de lo que podemos encontrar en ella.

Situada en un futuro indeterminado, hay un planteamiento del trabajo de Jon Bilbao y Javier Peinado para este volumen que, trasladado al cine, es algo que siempre consigue convencerme: el que el guión trate al público como entes inteligentes, evitando en todo momento darlo todo bien mascadito y destinando sus esfuerzos a construir un microcosmos plausible que se va presentando poco a poco, a través de pequeñas pistas que provocan preguntas, preguntas que podrán o no encontrar respuesta pero que, sin duda alguna, convierten al proceso de la lectura en uno muchísimo más apasionante que si la historia se moviera en términos más convencionales. Y es que ‘La auditora’, que gira en torno a un pequeño pueblo controlado por una familia en el que todo el mundo trabaja, sabiéndolo o no, para una mega-corporación, es de todo menos convencional, ya estemos hablando de la forma en la que Bilbao da forma a un desarrollo que no siempre se mueve por los terrenos que uno espera —y eso es otra ventaja más, el que nunca podamos anticiparnos a lo que vaya a pasar— ya en los modos en que Peinado traduce a viñetas el guión.

El trazo del madrileño, expresivo, y su narrativa, clara y sin circunloquios, es vehículo idóneo para que todo lo que va planteando Bilbao —y creedme, no es poco— llegue al lector con plena intensidad, y las reflexiones que va hilvanando el escritor sobre temas tan variados como el derecho a la privacidad, la explotación laboral, el cuidado del medioambiente o los diversos peligros asociados a las inteligencias artificiales quedan enmarcados en unas planchas precisas que nunca buscan protagonismo a costa de sacarnos a empellones de la inmersión a la que nos somete lo muy fascinante e hipnótico de la historia y, sobre todo, de los geniales personajes que la conforman, que huyen raudos de la calificación de arquetipos y suman aún más razones para tachar a ‘La auditora’ de sobresaliente.

La auditora

  • Autores: Jon Bilbao y Javier Peinado
  • Editorial: Astiberri
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 152 páginas
  • Precio: 15,20 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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