‘Kongo’, el corazón de las tinieblas

Kongo

Conocido por ser el autor de ‘El corazón de las tinieblas’ (novela de aventuras de cabecera para infinidad de lectores), pero aún más porque en fue en dicho título en el que se basó Francis Ford Coppola para enhebrar su compleja y fascinante ‘Apocalypse Now’, Joseph Konrad es el centro de las críticas miradas que Tom Tirabosco y Christian Perrissin arrojan de forma velada sobre el mundo de la esclavitud en las colonias europeas de la África profunda a finales del s.XIX.

Presentándolo como la muy incómoda figura que llegó a suponer para los explotadores de las riquezas naturales que ocultaba la jungla africana, la narración que Perrin enhebra aquí sirve para conocer a un personaje fascinante y, sobre todo, acercarnos a una realidad que forma parte del vergonzoso pasado del viejo continente, un pasado que nunca debería olvidarse y por el que los libros de historia suelen pasar de puntillas haciendo más hincapié en el fenómeno de la esclavitud en Estados Unidos que en aquellas tropelías que los civilizados países europeos llegaron a cometer.

Ahora bien, si el relato concretado por Perrin resulta sorprendente y por momentos intenso y apasionante, lo que hay que destacar sí o sí de ‘Kongo’ es el superlativo trabajo que hace Tom Tirabosco a unos lápices directos que capturan de forma inequívoca la belleza salvaje de los entornos por los que se mueve la acción, las luces y muchas sombras que caracterizan a los paisajes árboreos del continente africano y a unos personajes que quedan perfectamente definidos por las espléndidas capacidades de caracterización que demuestra poseer el artista francés. Todo un descubrimiento el de éste dibujante del que nos encantaría ver publicados algunos de los diversos trabajos que han visto la luz al otro lado de los Pirineos.

Kongo

  • Autores: Tom Tirabosco y Christian Perrin
  • Editorial: Dib-buks
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas:176 páginas
  • Precio: 20 euros

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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