‘Ken Parker num.01: Largo Fusil / Mine Town’, el trampero legendario

Publicada en Italia desde 1977 y de forma muy anárquica en nuestro país, ‘Ken Parker’ es sin duda alguna uno de los grandes clásicos del fumetto italiano junto a nombres como ‘Tex’ o ‘Dylan Dog’; y ya empezaba a resultar hiriente que ninguna editorial española tuviera a bien cubrir la lacra que suponía su flagrante ausencia del panorama tebeístico castellano. Al final ha tenido que ser la menos esperada de todas la que se “lance a la piscina” y la que, desde el pasado mes de agosto, haya comenzado a ofrecer a sus lectores la posibilidad de asomarse en unos cómodos y económicos volúmenes a este western protagonizado por un trampero y cuyo arranque en la primera de las historias que hoy cubrimos tiene lugar tres años más tarde de la finalización de la guerra de Secesión americana.

Dos son las preguntas que se derivan del párrafo anterior. La primera, el por qué ECC era la editorial menos esperada, tiene respuesta sencilla: porque aunque cada vez apuesten más por tebeos europeos, el que sean los responsables de editar el catálogo de DC no parece casar, al menos no visto desde fuera, con una línea editorial que mire hacia los clásicos del viejo continente. Craso error por nuestra parte el así pensar cuando este primer volumen de ‘Ken Parker’ —primero de los muchos que ECC tiene planteados, casi tantos como treinta, si no me equivoco— pone de manifiesto justamente lo contrario. La segunda pregunta sería qué relevancia tiene el que ‘Ken Parker’ esté situada en el espacio temporal en el que está. También fácil: con Estados Unidos comenzando a curar la brecha que dejaron abierta los cuatro años de guerra civil, y un continente entero por explorar, los años que siguieron a la finalización del conflicto que enfrentó a Norte con Sur fueron los de colonización del territorio estadounidense, una época que atesora no pocas diferencias con lo que a uno se le viene a la cabeza cuando piensa en western.

De hecho, la mejor referencia para que os hagáis una idea de por dónde discurren los derroteros de ‘Ken Parker’ es acudir al filme que sirvió de inspiración inicial a Giancarlo Berardi e Ivo Milazzo para la creación del personaje, ‘Las aventuras de Jeremiah Johnson’, película dirigida en 1972 por Sidney Pollack y en la que Robert Redford interpretaba a un trampero que quiere llevar una vida solitaria pero que tendrá que hacer frente al implacable asedio de un grupo de nativos norteamericanos. Tanta relevancia tiene la cinta, que el guión de Berardi para la primera de las dos aventuras aquí incluidas, ‘Largo Fusil’ —el nombre que los indios dan a Parker—, queda marcado a fuego por el que redactaran John Millius y Edward Anhalt, enfrentando el italiano a su héroe con un grupo de indios sedientos de sangre blanca.

De desarrollo bastante típico para con los convencionalismos del género, tanto ‘Largo Fusil’ como ‘Mine Town’ juegan su mejor baza en lo que, en entregas posteriores convertirá a ‘Ken Parker’ en lectura imprescindible: el dibujo de Ivo Milazzo. La sencillez con la que el artista se aproxima a la página, y la fluidez con la que discurre su narrativa son los dos valores más potentes de un trazo que define con concisión y sin grandes alardes y que, sujeto a la estricta estructura clásica de seis viñetas por plancha —dos por tres—, se las ingenia para no ahogarse en lo constreñido de dicho esquema compositivo, rompiéndolo a placer para fundir dos viñetas en una, ya en horizontal, ya en vertical y dotar así al conjunto de un ritmo espléndido. Todas éstas cualidades no harán sino aumentar de forma exponencial con el paso de los años, y si ya resulta una gozada aproximarse a las doscientas páginas de este primer volumen de ‘Ken Parker’ os aseguro que las que están por venir os dejarán “patidifusos” si les dais la oportunidad que se merecen.

Ken Parker vol.1

  • Autores: Giancarlo Berardi & Ivo Milazzo
  • Editorial: ECC Ediciones
  • Encuadernación: Rústica con solapas
  • Páginas: 208 páginas
  • Precio: 9,45 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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