‘JSA: los archivos libertad’, alterando bien la historia

JSA: los archivos libertadDebo confesar que tengo una gran debilidad por las historias que presentan una realidad alternativa. Hechos y personajes que, a sabiendas de que no están en su sitio, normalmente sacan lo mejor de un guionista y dibujante con la intención de no hacernos extraña la presencia, por ejemplo, de un Superman que defiende fervientemente el color rojo de la Unión Soviética.

En Marvel se bautizaron estos paréntesis como ‘What if…?’ pero en DC actualmente no tienen un sello fijo y sólo se identifican por su propio título. ‘JSA: Los archivos libertad’ presenta uno de de estos mundos alternativos, aunque intentando ser fieles a la historia del grupo de superhéroes más antiguo del noveno arte, no es alternativo completamente.

A ver, me explico. ‘JSA: Los archivos libertad’ sitúa la acción en plena Segunda Guerra Mundial, triste época para la historia pero que coincidió con la época dorada del cómic, y el nacimiento de la JSA. En esos años, el cómic se convirtió en una herramienta de propaganda excelente, y en numerosas ocasiones se pudo ver a la JSA trabajando codo con codo con las fuerzas armadas ante la amenaza nazi (aunque sin poder pisar Europa por culpa de la manida Lanza del Destino).

Pero lo que hace distinta y realmente atractiva la trama de ‘JSA: Los archivos libertad’ son los efectivos cambios que Dan Jolley y Tony Harris han marcado en el guión clásico de la JSA, algo convencional dentro del género del espionaje de la época pero con buen gancho. Así podremos ver como Hourman, a pesar de ser Rex Tyler, cambia su nombre de acción por El Reloj, o a un Charles McNider que cambia su nombre de guerra de Doctor Medianoche por El Búho. No son los únicos, ya que Batman, aunque no ser miembro habitual de la JSA, protagoniza también esta historia bajo el nombre de El Murciélago. Vamos, todos nombres muy poco originales pero que no carecen del encanto de la época dorada. No serán los únicos personajes ajenos a la JSA que hacen acto de presencia, por supuesto casi todos con los nombres alterados, pero no quiero desvelarlos para no matar la sorpresa de la lectura.

Como he mencionado antes, ‘JSA: Los archivos libertad’ es en esencia una historia de espías contada en dos partes separadas en el tiempo por diversos años pero conectadas entre si delicadamente. En la primera parte la acción se desarrolla en pleno conflicto bélico anti-nazi y realmente sirve como preludio para la segunda arte del tomo, ambientada tres años después del fin de la guerra. A nivel argumental ambas partes están completamente en sintonía, pero la segunda supera en grandiosidad a su predecesora, al ser la que está más plagada de verdaderos héroes, esto sin despistar el factor espionaje que impregna todo el tomo.

Se puede decir claramente que Jolley y Harris han hecho un trabajo redondo con este guión. Es muy difícil realizar una historia que sea coherente dentro de sus limitaciones y posibilidades, y que a la vez toque tan dignamente dos géneros bastante opuestos como son el género de espías y el de superhéroes. Aunque cierto es que en este caso ocurre algo similar que con ‘1602’, el ver a los metahumanos (y humanos bien entrenados) fuera de su esfera habitual hace que vivamos sus apariciones con más ansia y con gran sorpresa.

Tony Harris, además de co-firmar el guión, se encarga de lápiz de un manera correcta, con un trazo elegante y sobrio al que el color de Matt Hollingsworth le sienta fatal en la primera parte pero el de J.D. Mettler le favorece enormemente.

JSA: los archivos libertadEn definitiva, ‘JSA: los archivos libertad’ es una muy buena obra que merece toda nuestra atención (y la vuestra, por supuesto). Es una fantástica mezcla de géneros que de seguro dejará un buen gusto en el paladar de los amantes tanto del espionaje como de los clásicos superhéroes.

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Roberto Pastor @Roberto_Pastor

Hijo de Dragon Ball, consumidor de manga y anime junto a otros instrumentos de diversión como el cine y los videojuegos. La treintena me ha traído más sensatez pero no menos diversión, o al menos eso es lo que quiero pensar. Geográficamente me sitúo en San Vicente del Raspeig (Alicante).

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