‘Jaybird’, el miedo a lo desconocido

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Al curiosear entre las estanterías de vuestra librería favorita, es posible que os haya llamado la atención el pajarillo de gesto apesadumbrado y mirada penetrante que nos observa desde la portada de este cómic. Puede que, movidos por su llamada suplicante y silenciosa, hayáis echado mano de este álbum para hojearlo e intentar descubrir, con un vistazo rápido, qué historia se oculta detrás de esa cubierta tan sugerente. Pero salvo que hayáis decidido pasar por caja y llevároslo a casa para una lectura más detenida, me imagino que la sensación de extrañeza que provoca esta obra no habrá hecho más que incrementarse. Y es que ‘Jaybird’ es una rara avis entre los cómics que se publican habitualmente en nuestro país, no solo por su procedencia —Finlandia no es un país especialmente destacado en las lindes del 9º arte—, sino por su estética, su desarrollo y su trasfondo.

Los hermanos Lauri y Jaakko Ahonen son los responsables de este cómic tan singular como inquietante, que a pesar de no ser una obra redonda, tiene una calidad sorprendente para tratarse de un debut. El personaje protagonista, el mismo que nos encañona con sus acuosos ojos azules desde la portada, es un arrendajo que vive encerrado en un caserón con la única compañía de su madre, postrada en cama a causa de una enfermedad. Su misión en la vida se limita a quitar el polvo de los innumerables retratos que pueblan las paredes de la casa —vestigios de un pasado militar y aristocrático que apenas alcanzamos a intuir— y a atender las necesidades de su madre, que lo llama a través de un sistema de cuerdas y campanas cada vez que requiere su presencia. Su limitada existencia se trastoca cuando se topa con una diminuta araña que le lleva a formularse una pregunta que jamás se había hecho: ¿qué habrá fuera, en el exterior de la casa, al otro lado de esas ventanas atrancadas a conciencia con tablones? Cuando se lo pregunta a su madre, esta le dice que fue ella misma la que tapó las ventanas, para impedir que les vieran los peligrosos pájaros que hay en el exterior.

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Pese al miedo que le provoca lo desconocido, el pequeño arrendajo no podrá resistirse a intentar descubrir qué se esconde al otro lado, lo que desembocará en un desenlace inesperado que deja al lector con más preguntas que respuestas, pero con la sensación de encontrarse ante un cómic con un tremendo potencial para la reflexión. Pese a que en el texto promocional se nos diga que es una historia con destellos de esperanza y amistad, lo que de verdad impera en esta obra es una reflexión sobre el miedo al otro y a lo desconocido, sobre la opresión de los lazos familiares, sobre la soledad y la concepción del mundo que nos rodea. Todo ello desarrollado a lo largo de 160 páginas que podrían haber dado más de sí, ya que los esfuerzos de ambos autores están encaminados principalmente a la construcción de la atmósfera, que es impecable, pero se olvidan de introducir algunos pasajes de mayor intensidad durante el desarrollo del relato. Además, la premisa de fondo, por potente que sea, se queda un poco corta para sostener una historia con tantas páginas como esta.

Pese a todo, y aunque la acción se estanque en algunos momentos, sobre todo hacia la mitad del álbum, la lectura resulta agradable gracias a su sensacional acabado gráfico. La expresividad del pequeño arrendajo permite que muchas secuencias se resuelvan a la perfección sin necesidad de diálogos, la paleta de colores potencia la sensación de opresión y soledad de la narración, la elección de los planos dota de variedad al conjunto, y la fuerza que transmiten las splash-pages convierten a ‘Jaybird’ es una de las experiencias más estimulantes a nivel visual que podréis encontrar a día de hoy en las librerías.

Otra reseña en la Fancueva | ‘Jaybird’, enjaulado

Jaybird

  • Autores: Lauri y Jaakko Ahonen
  • Editorial: ECC Ediciones
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 160
  • Precio: 16,95 euros

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Jaime Valero @jvalerolife

Nací en el año de las inquietantes profecías literarias de Orwell. No traje ningún tebeo bajo el brazo pero en cuanto alcancé el uso de la razón el cómic se convirtió en una de mis máximas prioridades. Combino las viñetas y bocadillos con otras muchas pasiones delirantes e intento que todas ellas convivan en mi carrera como periodista y traductor. Mi cuartel general se encuentra radicado en Madrid.

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