‘Isaac el pirata. Integral’, la de un pirata es la vida mejor…su cómic, también

Publicada originalmente en cinco álbumes que aquí vieron la luz entre 2003 y 2007 —álbumes que hoy son carne de mercado de segunda mano—, ‘Isaac el pirata’ es uno de los varios integrales con los que, en los últimos meses, Norma nos ha sorprendido gratamente, sobre todo por la calidad de unos volúmenes que, en el caso del correspondiente a ‘Rapaces’ —que ya repasamos— o de ‘Long John Silver’ —que vimos hace pocos días—, alcanza cotas asombrosas y convierte a sendos tomos en unos objetos irresistibles para los coleccionistas que, como servidor, siempre están ojo avizor ante la opción de poder «actualizar» títulos de su tebeoteca con mejores opciones que las que se asientan en sus abigarradas baldas. No es una práctica novedosa —Norma ya ha publicado integrales con anterioridad—, pero el que hayan ofrecido varios casi de manera simultánea hace pensar que funcionan bien y abre esperanzas a que otras colecciones suyas que admitan el formato puedan encontrar de nuevo una opción para llegar a nuestros hogares.

Mientras eso pasa, y abandonando de manera radical la anterior digresión, hay que alegrarse, y mucho, de que la obra de Christopher Blain vuelva a estar disponible ya que, te guste o no el estilo visual del artista, y eso es algo que ahora entraremos a valorar, resulta casi incuestionable el tremendo nivel que nos encontramos a la hora de revisar las aventuras y muchas desventuras de Isaac, un joven con ínfulas de pintor que, para poder casarse con la mujer que ama, se enrola sin él saberlo en un bergatín con tripulación de reputación algo dudosa con la esperanza inicial de ganar los dineros que le hacen falta sentar la cabeza. A partir de tan común premisa inicial, que bien podría encontrarse en cualquier comedia romántica al uso, Blain construye un complejo y profuso catálogo de personajes que le sirven de elementos para ir montando una ambiciosa tragicomedia humana en la que el foco de atención varía de manera constante de Isaac a su amada y, de vuelta al primero, va oscilando entre algunos de los compañeros de andanzas ultramarinas del improvisado pirata en el que se convierte.

Y a fe mía que, si lo que el artista pretende es hilvanar una coral polifónica en la que cada personaje resuene con voz propia, consigue su propósito ampliamente, y sea quién sea el carácter en el que centremos nuestra atención, desde el aparentemente más relevante al secundario más evidente, lo que consigue el francés de forma natural y sin forzar nada, es que el perpetuum mobile, el constante fluir que caracteriza a la acción, no se perciba como impostado sino como una forma dicharachera e hipnótica de captar nuestra atención y que, así, nos sea imposible levantar la mirada de las páginas. Adornadas como están éstas con el muy reconocible y vivaz estilo de Blain que después de este pirata alcanzará cotas visuales aún más altas con su incursión en el far west, que ‘Isaac el pirata’ es título imprescindible para cualquier amante del tebeo europeo es una de esas verdades inexorables que, por serlo, hasta quedan mal como última aseveración de un texto crítico. Pero es lo que hay.

Isaac el pirata. Integral

  • Autores: Christophe Blain
  • Editorial: Norma
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 256 páginas
  • Precio: 33,25 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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