‘Hijos de los 80’, desternillante elocuencia

Hijos de los ochenta

‘Españistán’, ‘Simiocracia’, ‘Europesadilla’. Una lista corta y muy intensa que ha servido a Aleix Saló para hacerse, en un plazo de pocos años (los tres que han transcurrido desde la publicación del primer título), con un muy merecido nombre como uno de los mejores humoristas gráficos que hoy por hoy huella la superficie de nuestro país. La lista es corta, sí, pero aún así faltaba un título en la producción del joven arquitecto que sólo había sido editada en catalán y que sus muchos seguidores del resto del territorio peninsular pedíamos a gritos en castellano. Afortunadamente, ya está aquí, y aunque él mismo avisa que leída hoy puede resultar algo tontorrona por cuanto se pensó en las albores de la crisis, esa misma que después le ha servido como caldo de cultivo del que extraer los otros tres soberbios volúmenes, lo cierto es que ‘Hijos de los 80’ es una EXCELSA muestra de la suma elocuencia, la resplandeciente lucidez y el insuperable sentido del humor que Saló ha demostrado hasta el momento.

Tanto es así, que en lo que a la tercera cualidad compete, ya tiene el lector que ser un soso de mil pares de narices para no terminar desternillándose ante las verdades como puños que van sucediéndose de mano de esos muñecajos tan simpáticos y simplones con los que lleva deleitándonos desde principio de la década. Poco importa en esa capacidad innata de las páginas de Saló que uno pueda o no pertenecer a la “Generación Burbuja”, aquella que nació durante la maravillosa década de los ochenta (que nadie se engañe, con sus muchas horteradas, los ochenta todavía resultan insuperables en muchos campos como, por ejemplo, el de la cultura) y que ha tenido que comerse, con veintitantos años, todo el proceso de crisis que ha envuelto a la sociedad mundial en los últimos siete-ocho años.

Servidor, que se libra por poco menos de una década de ser de dicha generación, pero que creció durante aquellos maravillosos años y que por su profesión se vió obligado a digerir toda la mierda que esparció el estallido de la burbuja inmobiliaria desde sus más tempranos prolegómenos, no pudo (ni quiso, qué diantres) evitar que, durante la lectura de 96 páginas que son una hostia tras otra al establishment y a las políticas que han ido reduciendo derechos y libertades a los españoles (entre otras cosas, claro está), la carcajada más sonora posible asomara sin dilación. Conseguir eso, como he dicho en alguna ocasión, no está al alcance de cualquiera por más que uno tenga siempre la risa fácil. Y menos aún hacerlo ante unas reflexiones de una hondura asombrosa que, tras el desencaje de mandíbula, le dejan a uno cual pensador de Rodin planteándose en qué momento empezó todo a irse al carajo y porqué la masa (no, el coloso esmeralda no, la otra masa) sigue sin hacer nada por evitarlo.

Hijos de los ochenta

  • Autores: Aleix Saló
  • Editorial: Random House Mondadori
  • Encuadernación: Rústica
  • Páginas: 96 páginas
  • Precio: 8,95 euros

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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