‘Héroes en Crisis’, lamiendo héridas

Bueno, pues ya le llegó la hora (vamos, la reseña) a una de esas obras que, independientemente de la calidad que pueda tener la misma (hay bastantes aficionados que se permiten el lujo de criticar series o colecciones de las que no han aparecido siquiera la primera entrega), siempre crean un gran revuelo a su alrededor. ‘Héroes en Crisis’ tenía (y tiene) todos los ingredientes para que se “rajara” de lo lindo sobre sus bondades y defectos. Poco a poco. Una miniserie-evento que usaría, una vez más, la mágica palabra que tan buenos resultados le ha dado a DC a lo largo de su historia: “crisis”. Su duración iría cambiando sobre la marcha ya que de siete números pasaría a nueve, pequeñas maniobras editoriales que al aficionado le suele sentar regular. Su guionista Tom King, a pesar de ser uno de los pesos pesados de la industria por la inmensa calidad de muchas de sus obras, parece no gozar del favor absoluto de los lectores. Y, para terminar, no estamos ante un relato de los que podríamos catalogar de convencional, desde el tipo de narrativa usada hasta el mismo planteamiento no nos dejan indiferentes.

Sea como fuere, la mejor forma de poder opinar al respecto es hacerse con alguno de  los formatos publicados por ECC Ediciones y leerse de una sentada estas nuevas crisis. Aún recuerdo todo lo escrito sobre aquel otro evento (puro ácido) que dio lugar a Las Nuevas 52, “Flashpoint”, una saga repleta de buenas ideas, facturada con un tino más que acertado y que admite incontables relecturas por su calidad y, sobre todo, por las dosis de entretenimiento que proporciona. “Héroes en Crisis” no es un comic de superhéroes propiamente dicho. Sí, están los personajes de siempre. Sí, hay peleas y acción. Pero no, no es, por poner un ejemplo, “Crisis en Tierras Infinitas”. Vamos a adentrarnos en Santuario, un hospital para héroes construido por Batman, Superman y Wonder Woman, un lugar donde sanar las heridas provocadas por las continuas luchas contra el mal. Para ello utilizaran una inteligencia artificial que será la que gestione todos los traumas y heridas psicológicas. Todo funciona a la perfección hasta que ocurren unos asesinatos, una brecha en el refugio que señalará a dos personajes como son Harley Quinn y Booster Gold. ¿Quién es el culpable?

King se las arregla para ir dosificando la información a base de pequeñas píldoras, todo de manera pausada y cociéndose a fuego lento. ¿Y saben qué? La parte más importante de la trama no se reduce al whodunnit de turno, para nada. Aquí lo realmente peligroso es la exposición de las vidas y los secretos de todos los pacientes que han pasado por Santuario. ¿Recuerdan la defensa que se hizo de “Perdidos” tras el último episodio? No importa tanto el final como el camino recorrido hasta ese punto. Sabias palabras que bien pueden ser aplicadas a esta historia. Hay una víctima, un culpable y un móvil, pueden estar tranquilos, pero adelanto que muchos se van a sentir decepcionados. Repito, no se centren en saber quién es el malo. La selección de personajes, las terapias de los psicólogos, los héroes dirigiéndose directamente “al lector” y abriendo sus almas de par en par. Todo ello ayuda a convertir el relato de King en una de esas obras que gana con cada nueva relectura. No menos acertada es la labor de los ilustradores encargados de dejar su huella en este atípico comic. Desde el titular Clay Mann hasta los suplentes Lee Weeks, Travis Moore, Jorge Fornés y Mitch Gerards realizan un trabajo soberbio, nada de florituras gratuitas, lápices al servicio de un guión prodigioso que muchos parecen no haber sabido apreciar o, quizás, entender. Desde aquí no podemos más que recomendar su lectura para todos aquellos que quieran probar algo nuevo, algo que se sale un poco de los caminos establecidos. No se arrepentirán.

[Grade — 9.00]

Héroes en Crisis

  • Autores: V.V.A.A.
  • Editorial: ECC Ediciones
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 240 páginas
  • Precio: 25.00 euros

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Mario de Olivera @fancueva

No sé si el médico que ayudó a mi madre a traerme al mundo me dio un cate en el culo o directamente me arrimó un Spiderman. Lo que sí tengo claro es que desde que tengo uso de razón siempre he tenido un tebeo entre las manos. Por el camino se fueron añadiendo más aficiones que me convierten en un devorador de series, películas y algún que otro libro. Jugador “devezencuandero” a lo que me pongan por delante, siempre y cuando medie el machacamiento de zombies o de ejércitos plagados de magos y orcos, intento estar siempre liado con cualquier actividad lúdico-frikoidal que haga mi existencia sevillana algo más agradable y entretenida. Oh yeah!

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