‘Grandes autores de Vertigo: Frank Quitely’, antología memorable

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¿Qué habría sido del cómic americano de las últimas tres décadas de no ser por las aportaciones de los autores del Reino Unido? ¿Qué nivel tendría ahora si no hubieran dejado su huella creadores llegados desde el otro lado del charco, como Alan Moore, Jamie Delano y Grant Morrison? No hace falta ser adivinos para saber que, de no ser por ellos, los cómics facturados en EE.UU. —y no sólo los de superhéroes— no habrían alcanzado el nivel de madurez, originalidad y calidad artística del que han gozado en ciertos momentos de estos últimos años. A esos nombres se podrían sumar muchos otros, pero hoy nos vamos a centrar en uno de ellos, concretamente en un dibujante cuyo estilo y personalidad han marcado profundamente el tono y la estética del cómic yanqui en su vertiente más adulta. Hablamos de Vincent Deighan, más conocido como Frank Quitely, pseudónimo que adoptó a partir de la expresión inglesa “quite frankly”. Nacido en Glasgow en 1968, sus primeros trabajos para el mercado americano se publicaron a mediados de los 90, pero fue ya con la llegada del nuevo milenio cuando creó sus obras maestras, ambas en colaboración con Grant Morrison: la serie ‘New X-Men’ (2001-2003) y ‘All-Star Superman’ (2005-2008).

Muchos lo consideran como el heredero directo de autores de la talla de Moebius y Katsuhiro Otomo, y lo cierto es que la comparación no podría ser más acertada. Quitely es capaz de deformar la realidad a su antojo para plasmarla en la página con una mirada diferente y personal, y no le tiembla el pulso si se trata de reinventar por completo —aunque siempre desde el respeto al original— franquicias con décadas de trayectoria a sus espaldas, como los citados X-Men, que nunca han parecido tan realistas, tan vulnerables, tan humanos como en las páginas que firmó con Morrison. Pese a su buena mano con los escenarios y a su excelente sentido narrativo, son los personajes que diseña el principal rasgo de identidad de su estilo. Con esos gestos, esa expresividad y ese puntito grotesco que, con un simple vistazo, nos confirman que estamos ante un trabajo de Frank Quitely. Un artista como él no podía dejar de protagonizar su propio volumen dentro de la colección ‘Grandes autores de Vertigo’, en el que se recopilan algunos de sus trabajos primerizos, junto a otros en los que el dibujante escocés ya había asentado su estilo.

Las ocho primeras historias de este tomo nos permiten descubrir a Quitely en blanco y negro, a través de una serie de encargos realizados entre 1994 y 1997 para la colección ‘The Big Book of…’. Cada una de esas publicaciones giraba en torno a un tema concreto —bichos raros, conspiraciones, criminales de poca monta, perdedores, mártires…—, y todas estaban compuestas por historias cortas dedicadas a personajes célebres e históricos más o menos recientes. A Quitely le tocó ilustrar las biografías resumidas de gente tan singular como John Merrick (alias, El Hombre Elefante), Salvador Dalí, y dos peculiares primas británicas que en 1917 falsificaron unas fotos para hacer creer que habían estado en contacto con hadas, y el resultado fue tan espectacular para la época que muchos lo creyeron, incluido el famosísimo escritor, y aficionado al ocultismo, sir Arthur Conan Doyle. En estas ocho historias, Quitely demuestra tener mucha técnica a pesar de su juventud, aunque de momento cuesta percibir los rasgos que caracterizarán su estilo en años posteriores. Pese a la sobrecarga de texto en algunas páginas, son historias bastante divertidas de leer que nos ofrecen la posibilidad de presenciar los primeros pasos de Quitely en el mundillo profesional.

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A partir de ese punto, el resto de las historias de esta antología se presentan a todo color. La primera de este apartado se titula “Juguetes nuevos”, escrita por Grant Morrison, que nos permite atisbar cómo habría sido ‘Toy Story’ si la hubiera guionizado él. A continuación llega “Tu día especial”, con guion de Doselle Young, una historia de mafiosos sin demasiada chicha, pero que da pie a Quitely para jugar libremente con la composición de página. Después nos encontramos con “El cortejo de la piedra”, escrita por Ilya, una de las historias más estrambóticas que he leído en mucho tiempo, protagonizada por un tipo que siente una atracción, digamos… peculiar por las piedras. Al pasar la página nos encontramos con “Inmune”, donde Quitely ilustra un guion de Robert Rodi y sigue experimentando y divirtiéndose con la composición y la estructura de las viñetas. La premisa podría haber dado perfectamente para una historia posterior más larga.

Emprendemos la recta final con la sórdida “Observándote”, negrísima tanto en su premisa como en su ejecución. En ella, Quitely demuestra tener muy buena mano para los juegos de luces y sombras. Y ya por último llegamos a la guinda del pastel, una golosina visual extraída de ‘Sandman: Noches eternas’. Destino protagoniza esta breve historia escrita por Neil Gaiman, con un Frank Quitely en estado de gracia que nos ofrece un resultado propio de un relato ilustrado. Aquí ya se percibe toda su personalidad, su capacidad de síntesis, su expresividad. Ésta, y todas las historias anteriores, consiguen que este volumen sea uno de los mejores —si no el mejor— de los publicados hasta la fecha en la línea ‘Grandes autores de Vertigo’.

Grandes autores de Vertigo: Frank Quitely

  • Autores: VV.AA.
  • Editorial: ECC Ediciones
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 96
  • Precio: 12,95 euros

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Jaime Valero @jvalerolife

Nací en el año de las inquietantes profecías literarias de Orwell. No traje ningún tebeo bajo el brazo pero en cuanto alcancé el uso de la razón el cómic se convirtió en una de mis máximas prioridades. Combino las viñetas y bocadillos con otras muchas pasiones delirantes e intento que todas ellas convivan en mi carrera como periodista y traductor. Mi cuartel general se encuentra radicado en Madrid.

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