‘Grandes autores de Vertigo: Dave McKean’, talento sobrenatural

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‘Grandes autores de Vertigo’ es la nueva colección que ha puesto en marcha el equipo de ECC para invitarnos a (re)descubrir el trabajo de algunos de los autores más emblemáticos que han pasado por el sello adulto de DC. Una serie de volúmenes en tapa dura que recogen historias cortas de cada uno de ellos, y que para su estreno cuenta con un ilustrador al que tal etiqueta se le queda pequeña: Dave McKean. Artista multidisciplinar, con un apabullante imaginario visual, que dejó su impronta en algunas de las colecciones más emblemáticas de Vertigo. Entre ellas se cuentan ‘Sandman’ y ‘Hellblazer’, a las que aportó una serie de portadas cuya belleza, enigmática e inquietante, se ha quedado grabada en las retinas de los amantes del 9º arte. Con un estilo inconfundible, fruto de la promiscuidad entre toda clase de técnicas —manuales, fotográficas y digitales— que enriquecen la base del dibujo convencional, McKean es una elección muy acertada para dar el pistoletazo de salida a esta colección.

El volumen que hoy nos ocupa arranca con una historia correspondiente al número 27 de ‘Hellblazer’, guionizada por Neil Gaiman. Pese a que ni McKean ni él se ocupaban habitualmente de las peripecias de John Constantine (Gaiman apenas guionizó un par de historias, y McKean se limitaba a las portadas), ambos supieron captar muy bien la esencia del personaje, el cruce entre el tinte sobrenatural y la decadencia urbana propio de sus historias, dando como resultado este “Abrázame” que es una delicia de lectura, de hecho, la mejor historia que encontramos en este tomo. McKean se sirve de un dibujo a pluma, a veces definido, a veces difuso y evocador, complementado con una paleta de tonos grises y azulados que aporta la atmósfera perfecta para el relato. Después nos encontramos con otra historia extraída de ‘Hellblazer’, guionizada esta vez por un habitual de la cabecera, Jamie Delano. Lo cierto es que su lectura se hace un tanto farragosa, por la verborrea enrevesada del guionista, pero a nivel gráfico, McKean vuelve a lucirse con un estilo que muta casi a cada página, combinando acabados en pluma con otros a lápiz, el color con las escalas de grises, la disposición convencional de viñetas con el collage.

A continuación leemos una historia extraída del primer número de ‘Fast Forward’, con guión de Grant Morrison. “Un vaso de agua” sería la pesadilla de cualquier dibujante al uso, ya que se limita a mostrar en escena a una mujer sentada junto a una ventana, con un vaso de agua sobre la mesa que tiene delante. Nada más. Toda la acción transcurre en ese escenario, pero a base de cerrar más o menos los planos, de jugar con las poses de la modelo que sirve de base para el personaje, y de desdibujar su silueta hasta que la mujer se convierte apenas en un esbozo, McKean nos demuestra que se puede conseguir un resultado impactante sirviéndose de muy pocos elementos. Por su parte, Morrison consigue la difícil tarea de condensar una historia muy compleja en el monólogo del personaje, con un desenlace que te deja helado, consciente de que acabas de leer algo muy especial.

Gaiman y McKean se reencuentran en la siguiente historia de este tomo, “Muerte habla sobre la vida”, un breve divertimento donde este emblemático personaje de ‘Sandman’ nos alerta del SIDA y sus peligros. Una historia curiosa, pero que ya no tiene el impacto de antaño. En cierto modo, descoloca un poco su presencia dentro de este volumen. La oferta se completa con dos guiones más de Gaiman, uno correspondiente a “La última historia de Sandman”, que combina prosa con un grafismo a caballo entre la ilustración tradicional y la fotografía; y la inédita “Un pez fuera del agua”, una especie de cuento de hadas para adultos donde McKean da un nuevo giro de tuerca a su estilo y deja entrever incluso influencias del cubismo.

Grandes autores de Vertigo: Dave McKean

  • Autores: VV.AA.
  • Editorial: ECC Ediciones
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 120
  • Precio: 13,95 euros

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Jaime Valero @jvalerolife

Nací en el año de las inquietantes profecías literarias de Orwell. No traje ningún tebeo bajo el brazo pero en cuanto alcancé el uso de la razón el cómic se convirtió en una de mis máximas prioridades. Combino las viñetas y bocadillos con otras muchas pasiones delirantes e intento que todas ellas convivan en mi carrera como periodista y traductor. Mi cuartel general se encuentra radicado en Madrid.

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