‘Geisha o el sonido del shamisen’, otro mundo, otra época

Siempre tengo música de fondo. Ya esté trabajando, leyendo, escribiendo, haciendo ejercicio o estudiando, la música es algo que no puede faltar en mi día a día. Quizá mis gustos se alejen algo fuera de la «normalidad» y el que la música que escuche sea clásica u orquestal de cine ayude mucho a su preeminente protagonismo en mi discurrir vital, pero si de algo sirven mis filias sonoras es para poder disfrutar de lecturas como ‘Geisha o el sonido del shamisen’ arropado por el fantástico trabajo que John Williams, el legendario John Williams, compuso en 2005 para la adaptación que hizo Rob Marhsall de la novela de Arthur Golden, ‘Memorias de una geisha’, un título que los autores del volumen publicado por Norma citan como una de sus fuentes a la hora de hilvanar este relato lleno de delicadeza y poesía que sigue a Setsuko Tsuda, un nombre ficticio del Japón de los años 20 del pasado siglo que expone, como ya lo hiciera Golden u otros muchos autores, el modo de vida de estas serviciales muñecas de tez blanca, labios de un rojo intenso imposible y movimientos de una sutileza exquisita que fueron las geishas.

Recordando muchísimo a lo que Golden contara en la historia de Chiyo, el trabajo de Christian Perrisin sigue a una niña que es vendida por su padre a una okiya, la casa donde las geishas se formaban y vivían mientras pagaban la deuda que habían contraído con la regente del establecimiento por su manutención, una deuda que muchas nunca terminaban de pagar y que las mantenía esclavizadas a un estilo de vida machista y sumiso hacia el género masculino separado por una finísima —y en algunos casos inexistente— línea de la simple prostitución.

La historia de Tsuda, la protagonista imaginada por Perrisin pasa, como la de la Chiyo creada por Golden, por momentos de absoluta penuria y otros de triunfal reivindicación de su autodeterminación y del poder de la mujer en una sociedad que, a principios del siglo pasado, estaba completamente controlada por el hombre. Eso sí, afortunadamente, son más los hallazgos que separan a ‘Geisha o el sonido del shamisen’ de ‘Memorias de una geisha’ de las similitudes que unen a ambos relatos, y la habilidad del guionista para trasladarnos con todo lujo de detalles a un mundo que tiempo ha dejó de existir sólo es superada por la suma elegancia del trazo de un Christian Durieux que pareciera estar moviéndose por la superficie del papel ejecutando uno de esos ejercicios de caligrafía oriental que tanto asombran a cualquier occidental que los contemple: agradable y sereno, el dibujo del artista francés —que cambia por completo de registro con respecto a lo que le vimos en ‘La gente honrada’— y la contención de la que hace gala su narrativa en todo momento, ayudan a potenciar esa cualidad atemporal que dimana de un álbum tremendamente recomendable.

Geisha o el sonido del shamisen

  • Autores: Christian Perrisin y Christian Durieux
  • Editorial: Norma
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 172 páginas
  • Precio: 28,45 euros en Amazon

Etiquetas

Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

Compartir este Artículo en

Deja un Comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.