Gaiman y McFarlane ponen fin a años de disputas legales

Angela

La disputa legal que Todd McFarlane y Neil Gaiman llevan arrastrando desde hace años ha llegado a su fin después de mucho tiempo, demasiado. Gaiman le reclamaba a McFarlane indemnizaciones debido al uso ilícito de personajes creados por él. Los dos autores repartirán a partes iguales los beneficios generados por estos personajes y los cómics donde aparecieron.

Pongámonos en situación, corría el año 1992 y Neil Gaiman decidió que era una gran idea colaborar con Todd MacFarlane en esa serie suya que empezaba a ganarse cierta reputación: ‘Spawn’. No fue el único, Dave Sim, Frank Miller o el mismísimo Alan Moore escribieron guiones para ‘Spawn’ en aquella época. Gaiman creó para su colaboración a personajes tan míticos como Angela o el Medieval Spawn, pero la cosa no acabó bien. Nada bien.

A principios de este mismo año McFarlane y otros autores habían fundado la editorial Image. La premisa de esta editorial era que los autores tenían los derechos sobre los personajes que creasen, a diferencia de lo que ocurría (y ocurre) con Marvel o DC. De hecho McFarlane traía un rebote importante tras intentar fallidamente registrar el personaje de Veneno, que había creado junto a David Michelinie durante su etapa en ‘Spiderman’.

Spawn 9 y 26

Resumiéndolo tontamente Image, se formó porque un grupo de autores se picaron con Marvel y decidieron crear una fantástica, independiente y utópica editorial donde todo iba a ser fantástico y maravilloso. Obviamente esto fue un fracaso en el sentido idealista. La editorial fue un éxito, pero el hecho de que cada autor tuviera los derechos de los personajes, en vez de la propia editorial, generó curiosos problemas legales cuando algunos de los autores decidían llevarse de la editorial a sus personajes.

Lo irónico del tema es que a pesar de la premisa original de Image, McFarlane tuvo la jeta de quedarse con los personajes creados por Gaiman y explotarlos sin que este pudiera gestionar nada ni ver ni un dolar de los beneficios generados. Gaiman intentó arreglar el asunto fuera de los tribunales varias veces hasta que se cansó. Se sentía engañado por McFarlane, no solo en el tema económico, si no en el personal, ya que McFarlane había faltado a su palabra constantemente.

Resumiendo la demanda impuesta por Gaiman se puede destacar que el guionista reclama los derechos y la propiedad intelectual del ‘Spawn #9’, la miniserie de ‘Angela’, parte del ‘Spawn #26’ y sus consiguientes derechos de explotación, ya que han sido reimprimidos en varias ocasiones sin su consentimiento y sin recibir los royalties que le correspondían. A parte, McFarlane declaró que iba a cederle a Gaiman los derechos del personaje ‘Miracleman’ como compensación, pero nunca llegó a hacerlo. También declaró que iba a pagarle royalties a Gaiman por el personaje de ‘Angela’ a partir del ‘Spawn #100’, pero en vez de hacerlo decidió matar al personaje. Menudo pieza.

Finalmente parece que Gaiman ha conseguido ganar en parte la demanda, ahora solo queda saber que pasará con ‘Miracleman’. Se que muchos estáis deseando ver que le depara el futuro a este personaje.

Vía | Comic Book Resource
En Zona Fandom | Tres plagios de Superman

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Adrik @adrikable

Adri Ortiz, el autor con aires de grandeza y ansias de poder (y de fama y gloria también), inicia su carrera friki en 1998 publicando junto a Antonio Jiménez un fanzine plagiario de nefasta calidad llamado ‘Fanjanter: El Plagio Definitivo’. Esta parodia del ‘Fanhunter’ de Cels Piñol tiene bastante existo y Adrik (nombre artístico del autor en homenaje a su ascendencia rusa) acaba uniéndose a David Llort para crear las tiras cómicas de ‘Fan Hell’, que serán la carta de presentación de este duo para entrar en Planeta y realizar los dos número de ‘Fanhunter: La Batalla de Montjuïc Redux’, allá por 2003. Cansados de ser viejas glorias, Adrik y Llort vuelven a la escena comiquera en 2010 rescatando las tiras de ’Fan Hell’. Gracias a esto el autor sevillano acabó metido de rebote en Zona Fandom y posteriormente en la Fancueva, donde da rienda suelta a sus conocimientos subculturales.

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