‘Flash: Ignición’, últimos metros de una carrera irrepetible

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Curiosa jugada la que se ha marcado ECC Ediciones al publicar este volumen de Flash que contiene la recta final de la larga etapa donde Geoff Johns empezó a forjarse la fama con la que hoy cuenta. Curiosa porque lo normal hubiese sido recuperarla desde el principio, algo que los aficionados pedían desde hacía tiempo, en concreto desde que aquel tomazo que viera la luz bajo la sombra de Planeta sea ya algo prácticamente imposible de encontrar. Para los afortunados que cuenten en sus estanterías con el mencionado ómnibus, este ‘Flash: Ignición’ es un anexo imprescindible. Para el resto, paciencia.

Pues bien, retomando la serie allá donde se quedó, el número 200, ECC emprende esta nueva andadura, un nuevo punto de partida en el que el guionista dio un otro giro de tuerca que cambiaba completamente el panorama del velocista escarlata. Tras el enfrentamiento protagonizado con el Flash Reverso, la identidad secreta de Wally era revelada a todos, algo que traería consecuencias para nuestro héroe. Sin embargo, la presencia “mágica” de El Espectro hacía que el mundo entero olvidase este hecho y, la ciudad, perdía a su protector.

Es en este punto donde empieza el nuevo volumen, con Wally trabajando como mecánico para la policía de Keystone y sin recordar absolutamente nada de sus heroicas peripecias. Aunque todo esto se puede considerar como un punto de inflexión en toda regla, el trabajo estaba bastante adelantado por parte de Johns, todas las entregas anteriores cuentan con un desarrollo de personajes y situaciones marca de la casa. Ahora, se añaden un par de nombres nuevo como Ashley Zolomon, investigadora del departamento de policía, y se trae de vuelta a algunos enemigos clásicos como Capitán Frío, Grodd o Abra Kadabra. Una transición bastante suave que no chirría para nada con el pasado reciente del personaje, siendo en todo momento muy respetuosa con la continuidad.

Para terminar de darle “otro aire” a esta nueva etapa, se contó con un dibujante bastante sombrío: Alberto Dose. Su estilo oscuro retrata a la perfección el contraste entre una ciudad gris y apagada con el rojo escarlata de Flash. Su inconfundible trazo, deudor de Eduardo Risso y Mignola, será sustituido por el algo más “superheroico” Howard Porter, cambio exigido por lo que Johns nos va narrando a lo largo de las páginas de un tomo imprescindible si queremos disfrutar en su totalidad de una de las etapas más laureadas de los últimos años. Razones había para ello.
[Grade — 8.50]

Flash: Ignición

  • Autores: V.V.A.A.
  • Editorial: ECC Ediciones
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 272
  • Precio: 27,00 euros

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Mario de Olivera @fancueva

No sé si el médico que ayudó a mi madre a traerme al mundo me dio un cate en el culo o directamente me arrimó un Spiderman. Lo que sí tengo claro es que desde que tengo uso de razón siempre he tenido un tebeo entre las manos. Por el camino se fueron añadiendo más aficiones que me convierten en un devorador de series, películas y algún que otro libro. Jugador “devezencuandero” a lo que me pongan por delante, siempre y cuando medie el machacamiento de zombies o de ejércitos plagados de magos y orcos, intento estar siempre liado con cualquier actividad lúdico-frikoidal que haga mi existencia sevillana algo más agradable y entretenida. Oh yeah!

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