‘Flash de Mark Waid: El Regreso de Barry Allen’, ¿dónde has estado todo este tiempo?


Más veloz que el propio Flash, ese es el frenético ritmo de publicación que en ECC Ediciones han decidido imprimir a la recuperación de material protagonizado por el velocista escarlata. Además lo han hecho por todo lo alto, tocando varias etapas al mismo tiempo que van desde la más actual enmarcada bajo el movimiento “Renacimiento” hasta las ya pasadas de “Las Nuevas 52”, la guionizada por Geoff Johns o la mítica, y muy deseada por los aficionados, escrita por Mark Waid. No podemos quejarnos de la presencia que tiene el personaje en las estanterías de nuestro país, hay para todos los gustos, sin embargo, hoy nos quedamos con esta última, unos tebeos que el tiempo ha tratado bastante bien y que contienen algunos de los momentos más recordados por el respetable. Ahora podemos darnos cuenta de la importancia de las tramas que Waid fue desarrollando en su longeva etapa, historias y situaciones que serían usados en el futuro por los guionistas que lo sucederían.

Y eso que la apertura de este ‘Flash de Mark Waid Volumen 2: El Regreso de Barry Allen’ no puede ser más, digamos, llamativa. Toca viajar un poco al pasado, a un 1992 cuyo especial veraniego es lo primero que nos vamos a encontrar nada más abrir el volumen, unas páginas dibujadas por Travis Charest y que nos retrotrae directamente a unos días fatídicos para el comic en general, poses imposibles, músculos hiperdesarrollados y muchas bocas apretadas. Bienvenidos a la década de los noventa. Un temor que se disipa una vez leído el relato en cuestión ya que el guión de Waid, como siempre, se alza por encima de cualquier dibujo. Sólido y eficaz. Si hay que resaltar alguna parte de este voluminoso tomo (más de cuatrocientas páginas) ese es el relato titulado “El Regalo Perfecto”, la historia que nos trae de vuelta al mencionado Allen.

Además, la ocasión no puede ser más propicia, ya que la acción tiene lugar durante la época navideña, unas fiestas en las que vamos a acompañar a Wally West y Jay Garrick mientras que hacen gala de su espíritu navideño y repentinamente son sorprendidos con el inesperado regreso del velocista desaparecido, hecho que provocará todo tipo de reacciones entre la gente que lo rodea. Y hay más, Johnny Quick, Max Mercury, el nacimiento de Argus, el agente infiltrado Nick Kovac, momentos entrañables protagonizados por Linda Park o la (clásica) unión de varios villanos para hacer frente al veloz héroe. Los guiones de Waid se muestran certeros y llenos de vida, siendo una lectura tan entretenida como necesaria para entender el Flash actual, algo que no esconden los autores que han tomado las riendas de la colección a lo largo de los años. Acompañan al de Alabama, dibujantes de todo tipo, al mencionado Charest se le unen nombres como el del siempre eficaz Greg LaRocque, Phil Hester o el tristemente desaparecido Mike Wieringo. Una entrega imprescindible para el que quiera seguir disfrutando de unos tebeos exquisitos, unas historias que se facturaban de otra manera, ni mejor que peor de cómo se hacen ahora, pero parece que antes se ponía más corazón y cariño. No sé, puede que sean estas fechas pero el leer un volumen como este y reencontrarme con estas viñetas me han puesto algo melancólico. Prueben ustedes también.
[Grade — 9.00]

Flash de Mark Waid: El Regreso de Barry Allen

  • Autores: V.V.A.A.
  • Editorial: ECC Ediciones
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 416
  • Precio: 36,50 euros

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Mario de Olivera @fancueva

No sé si el médico que ayudó a mi madre a traerme al mundo me dio un cate en el culo o directamente me arrimó un Spiderman. Lo que sí tengo claro es que desde que tengo uso de razón siempre he tenido un tebeo entre las manos. Por el camino se fueron añadiendo más aficiones que me convierten en un devorador de series, películas y algún que otro libro. Jugador “devezencuandero” a lo que me pongan por delante, siempre y cuando medie el machacamiento de zombies o de ejércitos plagados de magos y orcos, intento estar siempre liado con cualquier actividad lúdico-frikoidal que haga mi existencia sevillana algo más agradable y entretenida. Oh yeah!

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