‘Fatale vol.1’, Brubaker en negro

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Por si son de esos que nunca han terminado de atreverse a acercarse a lo que Ed Brubaker es capaz de dar de sí fuera del género superhéroico, háganse un favor y apunten algunas de las lecturas que cambiarán por completo su percepción para con el género negro en el cómic. Comencemos con ‘The fall‘, publicada en nuestro país por Planeta y con dibujo de Jason Lutes, una obra magnífica para degustar en una tarde de otoño tal y como sugiere una de las posibles acepciones del título. Sigamos con ‘Catwoman‘ y la brillante reconversión que hizo el escritor de Selina junto a dibujantes como Cameron Stewart o nuestro Javier Pulido.

Y ya que estamos en DC, no nos podemos olvidar de su extraordinaria colaboración con Greg Rucka al frente de ‘Gotham Central‘ una serie que, por méritos propios, es referente ineludible de la mitología contemporánea del Hombre Murciélago. Pero será para Image donde Brubaker dará sendos do de pecho de autoridad indiscutible con esas obras maestra que son ‘Scene of crime‘ y los dos volúmenes ‘Sleeper‘, dos series fantástica que se redescubren con cada nueva lectura y que pondrán en contacto al escritor con un artista del que, desde entonces, rara vez se ha separado, el sin par Sean Phillips.

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Tras ‘Sleeper’, el tándem Brubaker-Phillips ha ido regalándonos poco a poco con títulos que resultan cita inevitable a la hora de hablar de lo mejor que se cuece al otro lado del charco, formando parte de este cada vez más abultado grupo las cabeceras de ‘Criminal‘, en la que el escritor demuestra una y otra vez la absoluta maestría con la que domina los engranajes del género negro; ‘Incógnito‘, una vuelta de tuerca a los superhéroes vista desde un antiguo villano y pasada por un irresistible tamiz noir; y, por fin, la serie que hoy nos ocupa, una ‘Fatale‘ que nos vuelve a presentar a un autor que sigue sin conocer límites a la hora de explorar las diferentes fronteras del género.

‘Fatale’ arranca como deben hacerlo todas las buenas historias de género negro, con un prólogo que nos introduce de forma irremisible en un relato que arranca en el presente presentando a dos de los personajes que servirán de protagonistas: Nicolas Lash y Jo (apócope de Josephine y la mujer que, sin duda, sirve para dar título a la serie). En diez páginas de auténtico vértigo, a Brubaker le da tiempo de todo y haciendo gala de una habilidad narrativa como pocas, el guionista pasa de un funeral a la casa del fallecido a una huida desenfrenada en coche y, de ahí, a un hospital en el que un convaleciente protagonista da paso a lo que a partir de ese momento se convertirá en el hilo temporal de la narración: San Francisco a mediados de los años 50.

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Una época inmejorable en la que, ya desde la primera página, Brubaker sitúa a Josephine, la femme fatale que articula todo el primer volumen de la colección y que oculta un secreto capaz de arrastrar a cualquier hombre a la perdición. Y el elegido es un tal Dominic Raines, un periodista que resulta ser el fallecido protagonista del funeral que abría el número unas pocas páginas atrás. El misterio está servido y la trama, a partir de ese momento, comienza a complicarse con la inclusión de Walter Booker, un poli corrupto ex-amante (o amante) de Jo y alguien a quién llaman El Obispo, un oscuro mafioso que sirve a Brubaker como elemento mediador en la introducción de una componente que comenzaba a intuirse pero no terminará de explotar hasta bien avanzada la historia; la sobrenatural.

Sectarios encapuchados y un demonio ataviado de hombre serán los elementos que el escritor utilice para reinventarse y no caer en los mismos esquemas argumentales que, hasta el momento, hemos podido leerle en ‘Criminal’. Y al contrario de lo que podría parecer, el buen hacer del escritor y su absoluto control sobre lo que funciona o no en una historia llevada a viñetas, provocan no sólo el desmedido interés de un lector que se bebe las páginas con ansia, si no el desarrollo de un relato en el que, como no podía ser de otra manera, todo funciona a las mil maravillas, sin que puedan achacárseles ni a Brubaker ni a Phillips (que, de nuevo, vuelve a servir de perfecto contrapunto a lo que el guión requiere, dando con la clave en lo que a la caracterización de personajes y diferentes tiempos se refiere) ningún tipo de vicios ocultos ni defectos visibles, salvo, quizás, una cierta premura en finalizar un primer volumen que podría haberse extendido uno o dos números más sin que ello hubiera afectado al ritmo de la narración.

Pero, como digo, esto es un mal menor entre tanto derroche de talento y este primer arco argumental de la serie es un comienzo inmejorable para una cabecera que, esperemos, se mantenga durante mucho tiempo.

Fatale. La muerte me persigue

9NEGRÍSIMO
  • Autores: Ed Brubaker y Sean Phillips
  • Editorial: Panini
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 136
  • Precio: 15 euros

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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1 Comentario

  1. He leído cosas muy positivas de este autor y la novela negra me gusta. Aprovechando la edición integral de Criminal le voy a echar un ojo.

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