‘Fatale Integral 2’, cerrando una obra maestra

Lo hice para el primer integral que Panini publicó a comienzos de verano y, si no os importa, lo vuelvo hacer para este segundo volumen con el que la editorial cierra la edición de lujo de la serie firmada por Ed Brubaker y Sean Philips. ¿Que qué hice y qué voy a hacer?: aprovechar las reseñas que publicamos en su momento sobre la cabecera al completo y tomarlas como base para dar forma al texto que encontraréis a continuación. Lo dicho, disculpas si a alguien le parece de un caradura espectacular.

Experto narrador, como ha demostrado en todos esos títulos que ya estamos cansados de nombrar cada vez que toca volver a hablar de él, las premisas de partida o las decisiones argumentales que Ed Brubaker ha ido adoptando a lo largo de sus proyectos han sido, en muchos casos, tan arriesgadas como geniales: y ya no hablo de hacer que un villano fuera el protagonista de una de sus series o de “asesinar” a uno de los fundadores del Universo Marvel tradicional, por poner dos ejemplos, sino del hecho constatado de que ninguno de los muchos giros que han dado sus múltiples proyectos —algunos de ellos de auténtico vértigo— se han percibido como forzados.

Cualidad ésta que afirma con rotundidad acerca de las impresionantes cualidades que atesora cualquier tebeo firmado por el escritor estadounidense, incluye este segundo integral de ‘Fatale’ que hoy ocupa nuestra atención la muestra más clara de que, haga lo que haga, se le ocurra lo que se le ocurra, Brubaker no se equivoca: después de habernos llevado de la mano en el primer volumen por una mezcla asombrosa entre el noir y los mundos de Lovecraft, el guionista se toma aquí la libertad inicial de detener el avance del guión para poder dedicar cuatro números —los cuatro que dan pistoletazo de salida a la lectura— a indagar el pasado de Josephine, esa femme fatale que da nombre a esta maravillosa serie y de la que, hasta esos compases iniciales, sabíamos bien poco.

Ahora bien, que nadie se espere un “orígenes” al uso como los que cabría encontrar en cualquier cabecera de nivel medio de cualquiera de las majors yanquis. No. Las sombras sobre las que arroja luz Brubaker quedan teñidas a la finalización de este “orígenes” de no pocos claroscuros. Y es que a través de esta mirada sobre la historia pasada de la protagonista el escritor nos obliga a viajar a cuatro tiempos en los que dibuja todo un trasfondo que hasta ahora se había mantenido como telón de fondo difuso sobre el que se desarrollaba la acción, ofreciendo tantas respuestas como preguntas termina dejando, y asegurando así que la atención permanezca inmutable para lo que le nos queda por descubrir.

Cargadas pues las tintas en ir levantando sobremanera la expectación hacia el final al que se conduce todo; y aumentadas éstas aún más con todo aquello que Brubaker coloca ante nuestros atónitos ojos en las páginas que corresponderían al cuarto arco argumental de la serie —ese que se desarrollaba en la explosión del grunge y del que nos hablaba nuestro compañero Mario en estas líneas—, huelga decir que, viniendo de quién viene, lo que nos encontramos en la traca final de ‘Fatale’ no sólo está a la altura de lo que podía esperarse sobre el final de la historia de Nicolas y Josephine sino que, hasta cierto punto, supera lo que habíamos imaginado, huyendo Brubaker de un happy ending —al menos de uno al uso— que habría matado de forma inmisericorde lo que este fascinante relato noir de corte fantástico nos ofrecía en los veinticuatro números publicados originalmente por Image.

Unos números en los que pudimos asistir a un despliegue alucinante por parte de un guionista que siempre parece que ha dicho todo lo que tenía que decir en el medio con su penúltima obra, hasta que aparece la última y vuelve a dejarnos boquiabiertos. Y si no me creéis, revisad el texto que le dedicamos a mediados de julio a ‘The Fade Out’, la serie que servía a Brubaker para callar las muy contadas voces críticas que contra él se hayan alzado y que, de nuevo inscrita en el género negro, sirve como perfecto contrapunto a ‘Fatale’.

No podríamos terminar sin hacer referencia al respaldo fundamental del guionista, esa fuerza de la naturaleza que conforma el trazo y la narrativa de Sean Phillips: artista inigualable cuando se trata de hablar de género negro, es muy evidente que gracias a su aportación, a la tremenda atmósfera que crean sus lápices y esa cualidad de transportarnos a otro tiempo en la que también confluye el tratamiento cromático de Elizabeth Breitweiser y Dave Stewart, resulta muy obvio que la calificación que hay que dar a ‘Fatale’ es la de otro hito ineludible dentro del cómic estadounidense contemporáneo. Uno que sirve a sus dos responsables para añadir una marca más en su personal ascenso al Olimpo del noveno arte y que, no nos cabe duda, alcanzará más elevadas cotas por mano cualquier empresa futura a la que se lancen estos dos genios del arte secuencial.

Fatale Integral 2

  • Autores: Ed Brubaker & Sean Philips
  • Editorial: Panini
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 430 páginas
  • Precio: 32,30 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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