‘Especial Miracleman’, el superhéroe elevado a la categoría de arte

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No es fácil empezar una reseña sobre uno de los comics más influyentes de la historia y que, además, ha costado sangre, sudor y lágrimas, el poder verlo publicado. Por todos es conocida la odisea que ha supuesto la recuperación de Miracleman debido a las continuas e interminables batallas legales para hacerse con sus derechos. Eclipse, Alan Moore, Todd Macfarlane, Neil Gaiman, MarvelUn circo que ha durado demasiado pero que una vez finalizó pudimos deleitarnos con una nueva edición remasterizada que ha dejado boquiabierto a más de uno.

Hubo víctimas por el camino, para empezar, y quizás lo más llamativo de la historia, es la imposibilidad de usar el nombre de Alan Moore. Nos tendremos que conformar con “El guionista original”. Sí, esto es Moore en estado puro. Un pequeño precio si tenemos en cuenta lo que ganamos, se acabaron las especulaciones y el pagar precios prohibitivos por las ajadas grapas que publicara Forum hace un trillón de años. Ahora nos llegan unos estupendos volúmenes en tapa dura y algo más grande de lo normal con unos tebeos que son pura magia, una obra maestra sin paliativos que siempre viene bien revisitar de vez en cuando.

Que a Alan Moore no le gusta el género superheroico no es ninguna novedad. Si miramos con detenimiento su Watchmen, llegamos a la conclusión de estar ante una burla de proporciones galácticas hacia ese tipo de tebeos, muy bien facturada (vamos, hablar de Watchmen a estas alturas resulta un poco manido) pero en el fondo es eso. Al igual que ya hiciera con La Cosa del Pantano, el de Northampton toma un personaje, Miracleman (o Marvelman, depende de la época a la que nos refiramos) y lo reinventa por completo. Un superhéroe que hasta el momento ha protagonizado aventuras, llamémoslas, ingenuas, se convierte ahora en algo con un potencial desproporcionado.

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Miracleman Volumen 1: El Sueño de Volar’, supone el pistoletazo de salida para “la nueva vida” de Mike Moran, un joven periodista al que un astrofísico le otorga unos poderes basados en la energía atómica. Moran se convierte en el poderoso Miracleman cada vez que pronuncie la palabra Kimota (Atomik al revés). Pero no será el único miembro de la familia: Johnny Bates será Kid Miracleman y Dicky Dauntless, un joven mensajero, Young Miracleman. Moore nos proporciona una visión mucho más oscura que la de Mick Anglo (creador del personaje).

Atormentado por una sensación de amnesia, el periodista parece no recordar algunas partes de su vida pasada y es ahí donde aprovecha “el guionista original” para ir preparando el terreno. Una narración intrépida y frenética que cuenta con el excelso arte de Garry Leach y un primerizo, pero estupendo, Alan Davis. Los dos ilustradores se ponen al servicio de Moore y se convierten por méritos propios en los cómplices perfectos para la burla mayúscula que supone Miracleman hacia el género de los superhéroes. Una muestra bastante representativa del buen hacer que había en la lejana década de los ochenta.
[Grade — O.M.]

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Y casi sin darnos cuenta nos metemos de lleno en el segundo libro de la serie, ‘Miracleman Volumen 2: El Síndrome del Rey Rojo’, otro capítulo fascinante de esta obra maestra. Y si años después de su publicación sigue ostentando ese calificativo es por historias tan explícitas como la contenida en este volumen donde asistimos a algo tan natural como es un parto. Nos llama la atención que unas páginas como esas vieran la luz hace ya más treinta años, pero claro, eran los ochenta, los rompedores y contestatarios ochenta, y eso se tiene que hacer notar en algún sitio. Si a día de hoy nos sigue impresionando e “incomodándonos” esa secuencia, por algo será.

Tal y como se ha planteado un poco más arriba, Moore intenta con Miracleman aportar una nueva perspectiva al superhéroe que tantas veces hemos leído, lo dota de una nueva dimensión. Partiendo de clichés establecidos a lo largo de los años, los transforma y hace pura magia como la que podemos leer en “Jugando al gato y al ratón”, una historia donde podremos asistir al “nacimiento” del Doctor Emil Gargunza, la despiadada némesis de nuestro protagonista. Pero no conforme con esto, el barbudo escritor se recrea a la hora de abordar temas tan trillados como la doble identidad del héroe o algo menos vistos como es la paternidad.

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De todos los dibujantes que se dejan ver por las páginas de esta segunda entrega (Rick Veitch, John Ridgway, Chuck Austen) es Alan Davis, aún en periodo de aprendizaje, el que sigue maravillando a todo aquel que se acerque a la obra. Su estilo afable y vitaminado no se amedrenta ante las exigencias de Moore y la explosiva combinación que se origina terminó por encumbrarlo hasta lo más alto de las preferencias del momento. Mención aparte merece el recoloreado que ha sufrido la obra en su totalidad, un lavado de cara que no hace más que sumar puntos a algo que ya era perfecto (y de paso, preguntarnos si se trata de la misma obra que leímos hace años).
[Grade — O.M.]

La esplendida edición de Panini en unos lujosos tomos de tapa dura y ligeramente más grandes que un comic book, viene cargada de extras, dato especialmente llamativo en el segundo de ellos cuya división es prácticamente del 50% comic, 50% material adicional (portadas, bocetos, etc…). La espera ha sido larga pero una vez que tenemos en las manos estos tebeos podemos afirmar con rotundidad que ha merecido la pena. Y si pensamos en lo que nos deparará el futuro no podemos hacer otra cosa más que frotarnos las manos. ¿Alguien dijo Gaiman?

Especial Miracleman

  • Autores: Alan Moore y V.V.A.A.
  • Editorial: Panini
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 176/224
  • Precio: 17,95 euros c/u

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Mario de Olivera @fancueva

No sé si el médico que ayudó a mi madre a traerme al mundo me dio un cate en el culo o directamente me arrimó un Spiderman. Lo que sí tengo claro es que desde que tengo uso de razón siempre he tenido un tebeo entre las manos. Por el camino se fueron añadiendo más aficiones que me convierten en un devorador de series, películas y algún que otro libro. Jugador “devezencuandero” a lo que me pongan por delante, siempre y cuando medie el machacamiento de zombies o de ejércitos plagados de magos y orcos, intento estar siempre liado con cualquier actividad lúdico-frikoidal que haga mi existencia sevillana algo más agradable y entretenida. Oh yeah!

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1 Comentario

  1. En mi opinión la cantidad del material extra es excesivo y por tanto de oportunidad cuestionable. Ademas deberías haber mencionado el fallo que hubo en el primer volumen donde en algunas viñetas se olvidan de algunos bocadillos lo cual afecta directamente a la legibilidad de la historia.

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