‘¿Es Así Como Me Ves? – Una Historia de Locas’, el ruido y la madurez

Cuando uno llega a lo que podríamos considerar la mitad del camino (más o menos, tampoco es que seamos visionarios) y echa la vista atrás, dejando a un lado el vértigo que nos pueda llegar a atormentar, el sentimiento que nos va a embargar con mayor fuerza es el de la nostalgia y, sobre todo, una terrible pregunta: ¿cuántos aciertos y cuantos errores hemos cometido hasta el momento? Sí amiguitos, para todos aquellos que pasamos los cuarenta, estas reflexiones que solemos hacer de manera periódica no hace más que plantearnos una serie de dudas que hacen de nuestra existencia una montaña rusa de sensaciones, algo que bien enfocado y empleado puede llegar a dar  maravillas como esta ‘¿Es Así Como Me Ves? – Una Historia de Locas’ firmada por Jaime Hernández, un relato exquisito (algo a lo que nos tiene acostumbrados) en el que se nos invita a una quedada de “carcas” en la que todo ocurre a ritmo de punk.

Una juerga donde el desenfreno se mezcla con un buen chorro de nostalgia y en la que todo se ve con otros ojos, un quiero y (¿no?) puedo donde no hay hora de recogida ni prohibiciones impuestos por progenitores, aquí todo depende del sentido común de los protagonistas. Hernández, un icono del comic independiente gracias a la cabecera “Love & Rockets”, ha sabido gestionar muy bien su parcela dentro de este particular microverso, aquí no hay cientos de páginas en las que la vida de los personajes no van a ningún sitio, no. Aquí vamos a envejecer junto a ellos, las preocupaciones que sufran van a tener el mismo origen que las nuestras y, muchas veces, vamos a llegar a pensar si Jaime nos está leyendo la mente ya que esa capacidad para hundir el dedo en la herida y hacernos sufrir de la manera en que lo hace, no parece de este mundo. Ya saben, el dolor del alma, de los peores que hay.

Una lectura sobresaliente que alcanzaría su zenit si estamos familiarizados con el entorno “Locas”, con sus personajes y con esa particular forma de ser que todos demuestran en esta jaula de grillos. Madurez, rabia, inseguridad, sentimientos a flor de piel y punk (con todo lo que ello significa) en cantidades industriales. Hopey y Maggie son amigas desde la adolescencia y, como pueden imaginar, han pasado por todo, buenos y malos momentos. Sus sueños de juventud se empezaron a fraguar en Huerta, el barrio en el que crecieron, muchos de esos deseos se han ido quedando por el camino y sus vidas distan bastante de lo que ellas habían imaginado hace años. Con sus respectivas parejas “abandonadas” en casa durante esta escapada, las chicas regresan a su hogar, el sitio en el que empezó todo, para asistir a un concierto de viejas glorias, una excusa para volver a sus raíces, para ver a viejos conocidos, un paseo nostálgico que tendrá momentos poco amables y donde harán frente a  recuerdos y situaciones que han permanecido enterradas durante mucho tiempo. El pequeño de los Hernández dispone de un puñado de personajes para hacernos ver lo difícil que resulta hacerse mayor, da igual cómo fuéramos en el pasado, ahora toca cambiar el chip y por mucha juventud radical que viviéramos hace años, un ruidoso concierto de rock distorsionado no parece ser el mejor sitio para encajar actualmente. Así nos lo hace ver, toca mirar hacia delante y disfrutar de nuestras vidas rutinarias y algo monótonas, aunque siempre empleando un humor socarrón pero con briznas de sofisticación y unas ilustraciones sencillas pero que no pueden ser más idóneas para el tono que quiere imprimir a la historia. No se dejen engañar por primeras impresiones ante una trama algo anodina, ‘¿Es Así Como Me Ves?’ apunta a lectura del año y se torna imprescindible para todo aquel pureta que quiera rememorar los días de “Sexo, drogas y Rock and Roll”.

[Grade — 10.00]

¿Es Así Como Me Ves?

  • Autores: Jaime Hernández
  • Editorial: La Cúpula
  • Encuadernación: Rústica
  • Páginas: 108 páginas
  • Precio: 14,90 euros

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Mario de Olivera @fancueva

No sé si el médico que ayudó a mi madre a traerme al mundo me dio un cate en el culo o directamente me arrimó un Spiderman. Lo que sí tengo claro es que desde que tengo uso de razón siempre he tenido un tebeo entre las manos. Por el camino se fueron añadiendo más aficiones que me convierten en un devorador de series, películas y algún que otro libro. Jugador “devezencuandero” a lo que me pongan por delante, siempre y cuando medie el machacamiento de zombies o de ejércitos plagados de magos y orcos, intento estar siempre liado con cualquier actividad lúdico-frikoidal que haga mi existencia sevillana algo más agradable y entretenida. Oh yeah!

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