‘Érase una vez la Volátil’, el comienzo de un fenómeno

Cuando ves a un personaje de cómic en la carcasa de un móvil o protagonizando la campaña de publicidad de una firma multinacional o un canal de televisión, es bien evidente que estás ante uno de esos raros ejemplos fuera del mundo de los superhéroes y de las más famosas creaciones de la BD francobelga que, debido a una extraordinaria alineación de astros, ha logrado trascender la bidimensionalidad del papel o, como es el caso de la Volátil, de la pantalla del ordenador en la que, hace seis años, conocimos por primera vez al alter ego dibujado de Agustina Guerrero, una ilustradora argentina afincada en Barcelona que, después de un robo en el que perdió la totalidad del trabajo que estaba realizando para un cuento infantil, decidió parir un blog en el que colgar las ilustraciones autobiográficas que guardaba en una pequeña libreta que no había interesado a los cacos que habían irrumpido en su hogar.

Un lustro y un año después, la Volátil cuenta con una legión de seguidores en Facebook, con tres libros publicados por Lumen que recogen sus vivencias y con numerosos productos de merchandising que, como decía en el párrafo anterior, van desde carcasas “super cucas” para el móvil hasta cojines aún más “cuquis” pasando por todo un mundo de tazas, edredones, estuches y libretas varias. Y, qué queréis que os diga, que el éxito que la artista está viviendo no podría ser más merecido por la honestidad, el candor y el sano y brillante sentido del humor que gastan todas y cada una de las páginas que conforman, ya ‘Diario de una Volátil’ y ‘Mamma Mía’ —por no hablar de ‘Diario de una adolescente’, claro está—, ya las que conforman esté inmenso flashback que es ‘Érase una vez la Volátil’, un viaje al pasado en el que Guerrero rememora como sólo ella es capaz todo aquello que le llevó a la creación de su otro yo dibujado.

Y, como toda historia que se precie, lo que aquí nos cuenta la artista está directamente relacionado con el amor: para empezar con la pérdida de uno y, para finalizar, con el encuentro de otro. En el ínterin, las páginas de ‘Érase una vez la Volátil’ discurren ágiles por las desventuras vitales de su protagonista impregnadas de un “joie de vivre” que resulta incuestionablemente embriagador. No enamorarse de la Volátil es tan complicado como intentar no sentir de cerca sus pequeñas tragedias y sus insignificantes victorias ante lo que la vida va disponiendo en su camino. Unas piedras que también resulta harto complicado no hacer propias —si es que no lo son por la similitud con experiencias vividas en el pasado— y que, unido a la gracilidad con la que sus páginas sin viñetas quedan dispuestas y a la forma en la que, con extrema fluidez, va discurriendo todo ante nuestros ojos, convierte a este genial volumen en una de las lecturas más refrescantes y sinceras que hemos hecho en los últimos tiempos. Recomendable hasta decir basta.

Que alguien se acueste conmigo, por favor

  • Autores: Gina Wynbrant
  • Editorial: Random House Mondadori
  • Encuadernación: Rústica con solapas
  • Páginas: 144 páginas
  • Precio: 14,16 euros en Amazon

Etiquetas

Sergio Benítez @fancueva

Lector apasionado. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de adopción. Treintañero para cuarentón. ¡Ah! y escritor compulsivo tanto aquí como en Blog de cine.

Compartir este Artículo en

Deja un Comentario