Entrevista a Nacho Fernández (I): «lo que más me aportó ‘Dragon Fall’ fue aprendizaje»

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Este 2010 se cumplen 15 años desde que empezara a publicarse la parodia más irreverente, divertida y socarrona de ‘Dragon Ball’, surgida de las calenturientas mentes de Nacho Fernández y Álvaro López. De hecho, ‘Dragon Fall’ puede considerarse incluso como uno de los mejores cómics de humor que ha dado el tebeo patrio en las últimas décadas.

Para celebrar este aniversario, se realizó una exposición con originales de la obra en el Expomanga de Madrid, y Nacho Fernández acudió para presentársela a los lectores, dar algunas clases magistrales y, de paso, dejarse ver por la capital después de unos cuantos años sin visitar los salones de Madrid. Así que aproveché para mantener una charla con él, que podéis leer a continuación, en la que Nacho nos habla tanto de su etapa en ‘Dragon Fall’ y sus impresiones sobre la obra, como de los nuevos proyectos en los que se ha embarcado, los más recientes de ellos en la vecina Francia. En persona, Nacho es tan divertido y elocuente como deja entrever en sus cómics, y ha sido un placer poder compartir estos minutos con él.

Para que la entrevista no se haga muy larga de leer, he decidido dividirla en dos posts, y en este primero encontraréis las preguntas referidas a ‘Dragon Fall’. Dejamos, pues, para el siguiente, las preguntas relacionadas con los nuevos proyectos en los que está trabajando.

Zona Fandom: Ahora que se cumple el 15º aniversario de ‘Dragon Fall’, ¿qué valoración harías de esta obra y qué importancia crees que ha tenido en tu carrera?
Nacho Fernández: Lo más importante es que me dio a conocer. Y también tiene el tema crítico de que si tu primera obra es tu obra más vendida pues… Apaga y vámonos (Risas). Desde entonces siempre he intentado hacer cosas diferentes, que también hice en la época en que trabajaba en ‘Dragon Fall’, aunque entonces no funcionaron. La mayoría de los editores nos consideraban como unos fanzineros que habían pegado el pelotazo, no nos tomaban demasiado en serio. Eso sí, veían que estábamos dotados para el humor, pero querían que siguiéramos haciendo parodias de series manga. En aquella época, además, tampoco dibujaba muy bien, ahora me gustan más las cosas que hago. Fui aprendiendo un poco sobre la marcha, y yo creo que eso es precisamente lo que más me aportó ‘Dragon Fall’: aprendizaje. Y también ha sido una plataforma de lanzamiento, tanto en España en los 90, como ahora en Francia.

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ZF: Desde el principio dejasteis claro que vuestra intención con la obra era no sólo parodiar las historias, sino también la forma de dibujar de Akira Toriyama. Sin embargo, con el tiempo fuisteis metiendo cada vez más vuestro propio estilo. ¿Fue una evolución natural o llegó un punto en queríais hacer de aquella obra algo que fuera lo más personal posible?
NF: De hecho, no hubo ni que pensarlo, porque fue algo gradual. También fue fruto del cansancio, porque está muy bien cuando tienes pensada una historia de tantas páginas, por ejemplo un formato prestigio, como fue el número 0 de ‘Dragon Fall’, que era lo único que íbamos a hacer en un principio. Queríamos cachondearnos de ‘Dragon Ball Z’, meternos con lo serios, épicos y dramáticos que se habían vuelto, convirtiendo un manga de humor que nos encantaba en un cómic de superhéroes, y ese fue el germen de ‘Dragon Fall’. Por eso mantuvimos un estilo gráfico muy concreto, porque iba a ser una historia autoconclusiva. Los editores nos dijeron que si la serie se vendía bien haríamos una serie mensual, y nosotros, claro, tampoco nos imaginábamos que al final sería así. El caso es que seguimos trabajando en ello, fuimos mejorando, y cada vez fui perdiendo más el miedo a mostrar mi propio estilo, y Álvaro hizo lo propio con el entintado. Así que poco a poco fuimos haciéndolo más como a nosotros nos gustaba dibujarlo.

ZF: Llegó incluso un punto, con el ‘Dragon Fall GTI’, en que empezasteis a crear vuestras propias historias con los personajes del manga original. Aunque es una etapa que tampoco duró mucho. ¿Fue por una cuestión de ventas?
NF: Fue justo la última etapa. Y sí, las ventas fueron bajando gradualmente. Ya desde el primer número, que fue el mayor bombazo, se fueron reduciendo hasta mantenerse en una cantidad estable. Sin embargo, esa cantidad no era la que nos importaba, sino el hecho de que cuando se nos acabaran las ideas, ¿qué? Porque teníamos que llenar 30 páginas cada mes, y durante un tiempo fuimos tirando, sacando nuevas ideas en base a la historia original de ‘Dragon Ball’, y al final llegó un punto en que, por un lado, llegó la etapa de ‘Dragon Ball GT’, que ya no había por dónde cogerla, porque ya era tan absurda por sí sola… (Risas) Y luego vi la parodia que hizo de la serie David Ramírez y dije, bueno, ¿para qué voy a seguir? Si este tío ya lo ha clavado. Así que hablé con Álvaro para hacer una nueva etapa, con historias nuevas, introduciendo personajes propios, con un humor más Bruguera, más de la vieja escuela… Y fueron unos números que hice para disfrutarlos, para hacerlos a mi gusto. Seguramente, a los lectores les desconcertó un poco el cambio, pero a mí me importaba sobre todo el poder seguir haciéndolo. Al final, cuando ya llevábamos cinco o seis números de esa etapa, vimos que nos volvíamos a estancar y decidimos hacer un número final, intentando terminar la serie de una forma digna y que no quedara forzada.

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ZF: Cuéntanos cómo era el método de trabajo que tenías con Álvaro.
NF: Siempre mantuvimos la forma de trabajar que teníamos desde la época de los fanzines. Nos juntábamos en una cafetería o un bar e íbamos soltando ideas y apuntándolas. A medida que iban cayendo las copas, pues se nos iban ocurriendo cosas a cual más absurda. Y luego cuando teníamos el armazón de la historia ya construido, me ponía a trabajar directamente en las páginas. Siempre de una forma muy directa y visual. No había storyboard ni nada, de hecho, se puede decir que el story se pasaba a tinta y ya está. Yo trabajaba en folios tamaño Din-A4, porque después no había que reducirlos demasiado para adaptarlos al formato comic-book, y Álvaro los entintaba directamente. De hecho, este formato también vino muy bien para la posterior reedición en tomitos, algo que por entonces no teníamos previsto. El número 0 lo hicimos en ese plan, fue muy visceral, pues hay muchos chistes y muchas cosas en ese número que luego no se han repetido. Además, no trabajábamos bajo presión, no teníamos una fecha de entrega, y eso se nota.

ZF: ¿Cuáles son los personajes que más te gustaban de ‘Dragon Fall’?
NF: Vegetal era muy divertido de hacer, porque podías pasarte todo lo que quisieras y nunca había suficiente. Vegetal era una esponja que absorbía hijoputez por todos sus lados, y podías convertirlo casi en el héroe de la historia. Además, los antihéroes siempre funcionan muy bien y me gustan. De hecho, tras su llegada empezamos a girar a Sosón Goku y lo pasábamos a papeles secundarios, era como una especie de fuerza destructiva que cuando pasaba por en medio todo se iba a la mierda. Hasta el punto que en el final de la serie lo pusimos como el niño de Akira, que lo petaba todo. Otro personaje que me gustó mucho hacer fue Díscolo, ya que de hecho el personaje original de Piccolo siempre me ha parecido de lo más salvable de ‘Dragon Ball Z’ porque tenía ese porte digno y majestuoso. Y el papel que le dimos en ‘Dragon Fall’ era el de contrapunto de Vegetal. Vegetal era absolutamente cabrón, visceral, directo; y el otro era más meditado, más lógico, más frío… Y tenían una química muy buena, que hacia el final de la serie exploté más. Decidí centrarme en los dos personajes que más me gustaba dibujar, e hice unas cuantas escenas con ellos que son lo que más me divertía hacer.

No olvidéis que en breve podréis leer la segunda entrega de la entrevista, en la que Nacho nos hablará de sus nuevos proyectos como ‘Kung-Fu Mousse’ y una nueva parodia de ‘Los Caballeros del Zodiaco’. Stay tuned!

Web del autor | NachoMon’s Gallery

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Jaime Valero @jvalerolife

Nací en el año de las inquietantes profecías literarias de Orwell. No traje ningún tebeo bajo el brazo pero en cuanto alcancé el uso de la razón el cómic se convirtió en una de mis máximas prioridades. Combino las viñetas y bocadillos con otras muchas pasiones delirantes e intento que todas ellas convivan en mi carrera como periodista y traductor. Mi cuartel general se encuentra radicado en Madrid.

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